Una mujer, cuyos orgasmos son provocados por cosas tan pequeñas como los baches y la turbulencia de los aviones, dice que esta condición le ha arruinado la vida.

La madre, identificada como María, de 61 años, sufre de PGAD (Trastorno de Excitación Genital Persistente), que afecta aproximadamente al 1% de la población mundial femenina.

La afección la convierte en incapaz de evitar el clímax cuando está fuera de casa, incluso si no siente ningún deseo sexual. "La mayoría de las veces me siento como si estuviera sentado en un nido de hormigas", dijo la oriunda de Glasgow, en Escocia.

"Hay momentos en que es un cosquilleo todo el día, pero luego algo lo desencadena y es un orgasmo en toda regla. Conduciendo sobre baches, turbulencias de aviones, escaleras mecánicas, la vibración de los violines, no sé cuántas mujeres podrían decir que asistieron a un concierto de Shania Twain y ella les dio un orgasmo", afirmó María.

“Uno de mis amigos me dijo que me convertiría en una solitaria”. La viuda, de East Dunbartonshire, ha intentado la fisioterapia del suelo pélvico e inyecciones de esteroides directamente en su clítoris, pero ningún tratamiento le ha resultado eficaz.

La septuagenaria ha realizado distintos pedidos para ser remitida al extranjero para recibir tratamiento, pero a pesar de los esfuerzos de su parlamentaria Jo Swinson, la solicitud ha sido rechazada por NHS Greater Glasgow y la junta de salud de Clyde.

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