Días atrás se difundió un video que muestra numerosos peces y rayas muertos en aguas del río Paraná. La situación tuvo lugar en la provincia de Santa Fe y generó conmoción y preocupación en los habitantes de esa provincia y de Entre Ríos. El biólogo Danilo Demonte, quien participó del operativo de monitoreo, brindó detalles de la situación en diálogo con Canal Nueve Litoral.

"Estuve en Romang y Alejandra, dos localidades del departamento San Javier, en el centro de la provincia de Santa Fe, sobre el río Paraná, donde se encontraron peces muertos", indicó Demonte, quien trabaja en el Ministerio de Ambiente de Santa Fe. "Esto ocurre en el valle del río Paraná, no sobre el cauce principal. Esta mortandad viene ocurriendo desde Chaco, en el límite con Paraguay. Ya se viene estudiando, con algunos resultados preliminares", señaló.

"En el caso de Santa Fe, me convocaron para estudiarlo, en una playa relativamente chica. Cuando vimos que el fenómeno era importante, comenzamos a investigar con distintos instrumentos. Descubrimos que las concentraciones de oxígeno estaban muy bajas: hicimos un recorrido por toda el área y notamos lo mismo. El valor normal es por encima de 3 y estaba en 1,5", detalló Demonte.

Mortandad masiva

"Este fenómeno es regional. Ha ocurrido durante mucho tiempo. Tiene que ver con la temperatura y con otras cuestiones como el estado del río en ese momento. Estos peces pasan un tiempo de su vida en lagunas y si el río baja quedan dentro de la laguna, aislados del resto del sistema", contextualizó el biólogo.

"Esta mortandad, en mi opinión, a partir de un primer diagnóstico que tenemos, urge porque las lagunas al quedar aisladas, van reduciendo sus superficies. Todos los peces que quedan adentro se van hacinando y empieza a escasear el oxígeno. Además, hay una temperatura muy alta que ayuda a eso. Sobre todo, empiezan a estresarse y ese estrés hace que algunos se vayan muriendo", explicó.

"Vino una creciente del Paraná. Las represas aguas arriba se abrieron muy rápido y el agua comenzó crecer muy rápido. Ese agua se mantuvo en lugares donde hay vegetación, que comienza a consumir oxígeno. Entonces, en lugar de dar una solución a la laguna, contribuyó a la situación de estrés e hizo que murieran muchos peces, si bien algunos lograron salir al río", añadió.

"Estamos esperando los resultados de las muestras de agua en las zonas donde se produjeron las mortandades de peces. Los análisis se están haciendo en la Facultad de Ingeniería Química de la UNL, en Santa Fe", expresó Demonte.

Agrotóxicos en el río

"Hay también otros elementos a tener en cuenta. Se sabe que un equipo de científicos recorrió el río en un barco durante un trabajo de entre cuatro y cinco años. A lo largo de este estudio, notaron que había restos del metabolito del glifosato, en grandes cantidades. Sin embargo, lo hallan en sustratos, pero en principio no habría toxicidad sobre los peces. Se necesitaría una alta cantidad de ese glifosato en el agua, para que se produzcan problemas en un pez", explicó el biólogo.

"Estas pruebas que se hacen, muchas veces son de mucha intensidad y poco tiempo. Nada se sabe sobre el efecto crónico. Por lo pronto hay muy poquitas dosis, pero quizás el problema viene a partir de que los peces tengan contacto con esas pequeñas dosis a lo largo de 10 o 15 años. Probablemente traiga algún tipo de inconvenientes, por lo que hay que avanzar en proyecciones al respecto", expresó.

"En principio el nivel de concentración del agrotóxico en el río no habría provocado esta reciente mortandad de peces. Pero los peces podrían haber muerto si por ejemplo alguien arrojó alguna sustancia o si lavó un mosquito -maquinaria para aplicar agrotóxicos en el campo- en las aguas del río", agregó.

¿Se puede consumir?

"Independientemente de que haya o no haya sido ocasionado por agrotóxicos, yo no consumiría un pez que está moribundo arriba de la superficie del agua, porque pueden llegar a tener otro tipo de enfermedades o estar en estado de descomposición", sostuvo Demonte.

"Por otro lado, sin hablar de este caso particular, hay que aclarar que en esta época del año, con el calor que hace, si un pescador deja los peces fuera del agua por mucho tiempo, pueden quedar en mal estado", consideró. "Eso no quiere decir que hay que dejar de comprar o consumir peces", enfatizó.

"Si uno tiene un pescador o pescadería de confianza, puede continuar consumiendo peces normalmente, porque en general en el cauce del río no ha habido ningún tipo de alteración. A través de las redes sociales se ve mucha alarma, pero en ese sentido llevamos tranquilidad", señaló el especialista.

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