Con alerta por el viento Zonda y pronóstico de calor agobiante, 1.406.082 personas habilitadas para votar definen este domingo al próximo gobernador de Mendoza, la quinta provincia en cantidad de electores, una de las cinco en poder de Cambiemos y el último mojón antes de las generales presidenciales. El radical Rodolfo Suárez, intendente de la Capital, busca ratificar la ventaja a su favor de las primarias del 9 de junio. La kirchnerista Anabel Fernández Sagasti, senadora nacional, intenta revertir ese resultado con el envión del triunfo de Alberto Fernández en agosto, amplio en todo el país y por tres puntos en este distrito.

Las imágenes de Mauricio Macri al final aparecieron en esta ciudad en el último tramo de la campaña, aunque en afiches con Suárez pegados y repartidos por militantes kirchneristas. El Presidente no visitó Mendoza, tampoco funcionarios nacionales, pero la Casa Rosada apuesta a exhibir un triunfo de la coalición oficialista a cuatro domingos del 27 de octubre. Promovido por el actual gobernador Alfredo Cornejo, Suárez provincializó lo más que pudo la discusión y en caso de retener el llamado sillón de San Martín para el radicalismo el actual mandatario procurará pesar en la próxima etapa de Cambiemos, a partir de diciembre.

Dirigentes peronistas denunciaron este sábado la entrega de comida, garrafas y bonos por $1.500 en municipios gobernados por el radicalismo. “La gente de Suárez ha estado comprando votos. Nos parece lamentable. Si te ofrecen algo aceptalo, pero votá con libertad”, aseguró el diputado nacional Guillermo Carmona, en un video en redes sociales. Desde el oficialismo también hicieron circular fotos de presuntas prácticas clientelistas por parte de candidatos del PJ.

Con la estrategia contrapuesta a Suárez, Fernández Sagasti intenta el batacazo con el apoyo de Alberto Fernández. El candidato presidencial del Frente de Todos llegó el martes con un grupo de mandatarios y postulantes de todo el país, un fuerte respaldo con su parte negativa para la senadora por los aviones sanitarios o alquilados, en una provincia sin tradición de ostentación de la clase política, sin residencia oficial ni aviones del gobierno.

La fundadora de La Cámpora en la provincia machacó sobre los indicadores sociales, el aumento de la desocupación y la pobreza, prometió “prender la economía” en línea con Alberto F. e implementar programas de empleo. También cuestionó a Cornejo por el incremento de la deuda en dólares, en otro intento de ligar a los radicales con la política económica de Macri. Suárez remitió al final crítico de la gestión del peronista Francisco Pérez -antecesor de Cornejo-, con dificultades para pagar los salarios y a los proveedores del Estado.

En las primarias Suárez fue el candidato más votado (29,47% contra 18,33% de Fernández Sagasti) y el total de Cambia Mendoza -el intendente de la capital derrotó a Omar de Marchi (PRO) y a Fernando Armagnague (UCR)- superó al Frente Elegí por más de siete puntos (42,89% a 35,64%). La candidata kirchnerista superó al peronista Alejandro Bermejo, jefe comunal de Maipú. Lejos quedaron el diputado nacional José Luis Ramón (Protectora, con el 7,29%) y Noelia Barbeito, profesora de historia -la única no abogada de los cuatro-, del Frente de Izquierda, con 3,67%.

Además de gobernador y vice, se eligen 24 diputados y 19 senadores senadores provinciales, 14 intendentes y concejales en las 4.120 mesas habilitadas para la elección. De esos municipios en disputa, sólo uno (Maipú) está en poder del PJ. Sin posibilidad de reelección para el máximo cargo, en esta provincia gobernaron cinco peronistas y cuatro radicales desde la recuperación de la democracia y casi siempre con triunfos por menos de un dígito. La excepción fue la victoria más amplia de Rodolfo Gabrieli (PJ), en 1991. En el caso de un triunfo de Fernández Sagasti sería la primera mujer que gobierne la provincia. Y nunca había sido electa una vice hasta la actual, la radical Laura Montero.

Los oficialistas se muestran confiados por encuestas que ratificarían la ventaja de las primarias, aunque en los últimos sondeos se mantenía un alto porcentaje de indecisos y dejaban abierta una cuota de suspenso. En caso de un triunfo de Suárez no está previsto que viajen Macri ni funcionarios del PRO para los festejos. La celebración quedaría únicamente para los radicales: se espera la presencia de Gerardo Morales y Martín Lousteau. El Presidente se subiría al triunfo el próximo sábado, con una marcha en esta ciudad. En el comando peronista se mantendrán en comunicación con los referentes de Alberto F.

Antes del inicio de la veda hubo una seguidilla de cinco debates organizados por medios, universidades y cámaras empresarias. La eventual habilitación de la megaminería a cielo abierto -actualmente la ley provincial la prohíbe- fue una de las discusiones durante la campaña. En el último en Canal 9, los principales candidatos dejaron de manifiesto sus estrategias en el primer minuto para expresarse: Suárez ponderó la gestión de Cornejo, pidió “tener memoria” y cuestionó las administraciones de Jaque y Pérez. Fernández Sagasti arrancó con que cada día se pierden 35 empleos en la provincia y nombró a Alberto F. “La macroeconomía está enferma hace muchísimos años”, respondió luego el radical. “Yo no soy Paco Pérez, él tampoco es Cornejo”, replicó a su vez la kirchnerista.

Clarín

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