Por María José Armándola - Lic. en Kinesiología y Fisiatría (Mat. 939)

Resistencia, flexibilidad, fortaleza, adaptabilidad, firmeza, confiabilidad son algunos atributos que podemos arrogarnos como género y que ya se reconocen en la conformación de un nuevo entramado social. Los desafíos demandan espíritus que nos brinden otros formatos de relacionamiento e inclusión que concluyan en otro paradigma; más humano, más íntegro y con mayor respeto por las libertades individuales y los derechos de los colectivos postergados desde siempre.

A esta altura de la evolución de la humanidad, nadie osará poner en duda la nobleza de la madera en virtud de la innumerable cantidad de usos que le hemos dado desde que aprendimos a manipular herramientas y comenzamos a confeccionar y manipular instrumentos en el inacabable camino por mejorar la calidad de vida de la especie.

Las personas tenemos una alta valoración por la madera como insumo general para la construcción, pero su utilidad es muy extendida y ha sido utilizada a lo largo de los siglos es por su durabilidad, versatilidad, adaptabilidad y muchos otros valores.

Sólo para nombrar un ejemplo citamos el famoso templo budista Horyu-ji, situado en Japón y construido en el año 607. A día de hoy esta joya arquitectónica realizada en madera está declarada Patrimonio de la Humanidad y constituye uno de los puntos turísticos ineludibles.

La madera es renovable, reciclable y reutilizable, pero además no tiene contraindicaciones para la vida cotidiana de las personas.

Quizá de la allí la industria de la salud y la estética también la pondera con una alta calificación a la hora de sumarla como aporte tecnológico para los procesos y tratamientos que vienen en auxilio para favorecer la estética y la salud de las personas.

En el Centro de Kinesiología y Estética Armándola (CKEA) decimos hasta el aburrimiento que ambas -estética y salud- son el reverso y anverso de la misma moneda y que se complementan e interrelacionan ya que no puede existir una sin la otra en una mirada integral sobre la materia.

Es así que desde muchos años se utiliza la madera para una técnica muy segura, amigable y demandada que se conoce como Maderoterapia, y que no es otra cosa que la utilización de diferentes utensilios de madera especialmente diseñados para equilibrar la energía del paciente, reafirmar y tonificar su cuerpo, y combatir la celulitis.

Concepto

La Maderoterapia, como indica su nombre, es una terapia que consiste en la aplicación de un masaje apoyándose en artefactos basados en madera elaborados con mecanismos y métodos científicos que brindan seguridad y precisión, de diferentes tamaños y formas, y especialmente diseñados para que se adapten a las distintas zonas del cuerpo.

Se la considera una técnica holística, capaz de estimular y equilibrar la energía, reducir el nivel de estrés, y aliviar dolores musculares y articulares. El uso de esta terapia, además, se ha extendido con fines estéticos, ya que también se puede utilizar para reafirmar y tonificar el cuerpo, y para reducir la grasa localizada y combatir la celulitis.

No debemos dudar en que su uso está hoy muy extendido y se aplica en innumerables centros de estética del mundo ya que se ubica entre los sistemas más elegidos por las mujeres para reafirmar y moldear la figura.

Los instrumentos que se usan en maderoterapia, pensados para que se adapten a las distintas zonas del cuerpo, están hechos de madera porque este material –uno de los cinco elementos de la naturaleza, que ya utilizaban las culturas orientales para fabricar utensilios con fines terapéuticos–, se considera beneficioso para la salud.

Es importante destacar desde esta columna semanal -que tiene como objetivo central informar, desmitificar y precisar aspectos vinculados a la salud y la estética sin ningún otro interés que favorecer las decisiones de los pacientes en kinesiología, fisioterapia y aspectos vinculados a la estética- que existen distintas aplicaciones de los tratamientos de la Maderotepia.

Podemos mencionar los más demandados que son: corporales, faciales, de busto, anticelulíticos y relajantes. Desagreguemos estos cada uno de ellos, al menos superficialmente.

Maderoterapia corporal. Se aplica, con fines estéticos, para drenar la adiposidad localizada y, de esta forma, reducir y modelar la figura. También puede realizarse para relajar al paciente y reducir su nivel de estrés, así como para tratar contracturas causadas por las malas posturas o la actividad física, aliviando molestias, tanto musculares como articulares.

Maderoterapia facial. Su efecto es reafirmante, y tiene como objetivo reactivar la producción de elastina y colágeno, además de mejorar la circulación sanguínea y tonificar el rostro.

Maderoterapia de busto. Sirve para reafirmar y tonificar el busto, y para moldear y aumentar el volumen de los pechos.

Maderoterapia anticelulítica. Su objetivo es eliminar la grasa que se acumula en distintas partes del cuerpo como las caderas, los muslos o el abdomen. Este tipo de masaje activa la microcirculación de la zona tratada y elimina la retención de líquidos. Se usa además para moldear y reafirmar los glúteos.

Aplicación

Cada sesión dura alrededor de 20 minutos, y los expertos aseguran que se pueden apreciar cambios a partir de la tercera sesión, aunque recomiendan un ciclo completo de 10 a 15 dependiendo de cada paciente y cómo evolucione.

La sesión de Maderoterapia empieza con un masaje que permite preparar la piel y remover la grasa acumulada. A continuación, el terapeuta aplica aceites esenciales con propiedades reductoras y vuelve a masajear al paciente y, para finalizar, se realiza el masaje con los accesorios de madera.

Los masajes de maderoterapia constan, en la mayoría de los tratamientos, de tres etapas: a) La primera es una sencilla maniobra de bombeo o masaje linfático para preparar la piel y mover la grasa; b) después se realiza un masaje reductor con aceites esenciales reductores; y c) por último, se realiza el masaje con los aparatos de madera.

Entre las ventajas que la ciencia reconoce de estos masajes se destaca que mejora la circulación sanguínea, disminuye el tejido adiposo reduciendo la celulitis, elimina toxinas, tonifica y mejora el aspecto de la piel y, finalmente, se utiliza para drenar, reducir volumen y modelar el contorno corporal.

A la hora de describir los instrumentos que utilizamos cuando aplicamos esta técnica, destacan algunos que conviene mencionar para mostrar mayor tranquilidad en el proceso. Ellos son, básicamente y reforzando este concepto de nobleza de la madera, rodillo liso, la copa sueca y la tabla modeladora.

A saber:

Rodillo liso: activa el sistema circulatorio y linfático, estimulando el sistema nervioso periférico y facilitando la eliminación de adipocitos.

Copa sueca: reduce las adiposidades localizadas y modela diferentes partes del cuerpo como cintura y abdomen, removiendo el exceso de fluidos tras el drenaje de la tabla modeladora.

Tabla modeladora: tonifica y modela las zonas más delicadas de la piel, esculpiendo la figura y drenando la grasa de los adipocitos.

La maderoterapia es una técnica de origen oriental que se utiliza tanto con fines estéticos como de salud, tanto en mujeres como en varones, y desde nuestro centro CKEA, lo aplicamos con mucho rigor y lo recomendamos por sus virtudes integrales. Independientemente de la edad que tenga hoy, y si siente que estas palabras la interpelan en algún punto, la esperamos en nuestro instituto donde podremos abundar en el tema y evacuar cualquier duda que se le presenten. Estamos ante un tratamiento de buena madera, con el aporte de nuestros profesionales logrando una combinación muy conveniente.

Para más información podes escribir al WhatsApp 3434462213 o en nuestras redes: instagram: @ckearmandola

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