Tras la cumbre del G20 y la tregua entre China y los Estados Unidos, el presidente Mauricio Macri se reunió en la Residencia de Olivos con su par del gigante asiático, Xi Jinping para sellar acuerdos comerciales y de inversiones, en medio del equilibrio que el Gobierno intenta hacer entre ambas potencias mundiales. Previo a la reunión el Presidente aclaró en conferencia de prensa que la Argentina mantiene una "excelente relación" con ambas administraciones, que mantienen tensiones por el comercio internacional.

Minutos antes de las 11 Macri y la primera dama Juliana Awada le dieron la bienvenida a Xi y a su esposa, Peng Liyuan en la quinta presidencial. Participaron de la entrega de una ofrenda floral en honor al Libertador General José de San Martín y luego las comitivas intercambiaron los saludos protocolares. Luego los mandatarios encabezaron una reunión de trabajo junto a funcionarios de ambas naciones en vista a la firma de acuerdos bilaterales.

El encuentro se produce después de que voceros del presidente de los Estados Unidos Donald Trump dejaran trascender que Macri y él hablaron de un entendimiento para enfrentar la "actividad económica depredadora china". Primero fue el canciller Jorge Faurie quien le bajó el tono a esta versión. "No creo que se haya hablado en esos términos", dijo el ministro de Relaciones Exteriores, ante la consulta de TN.

Luego el propio Macri aseguró que esa frase no atravesó la reunión y que la Argentina "no ve la presencia de China como una amenaza sino como una oportunidad". "Tenemos una excelente relación con China. Vamos a pasar varias horas con Xi, que se hace cada vez más fanático de la Argentina", dijo el Presidente.

Los presidentes revisarán la marcha del acuerdo de Asociación Estratégica Integral vigente entre ambos países y consensuarán herramientas para incrementar y diversificar el comercio y la llegada de inversiones chinas a Argentina. También hablarán sobre el papel de Argentina en la iniciativa "Un cinturón, Un camino" (OBOR, por sus siglas en inglés) referida a una combinación de las rutas de la seda terrestre y marítima, adaptadas al siglo XXI, con la que el gigante asiático relanzó su comercio mundial.

La posible llegada de inversiones chinas a la Argentina y la formalización del nuevo swap de monedas por U$S 8.500 millones que el Banco Central tiene casi cerrado con Beijing son dos de los temas que concentran la expectativa. China apuesta a mantener los principios del multilateralismo comercial en oposición al proteccionismo de la Casa Blanca, con la mira puesta en la injerencia asiática en América.

Días antes de la cumbre del G20 el embajador de China en la Argentina, Yang Wanming, dijo en conferencia de prensa que la Argentina "se ha convertido en uno de los socios estratégicos de China más importantes en la región de América Latina". Dijo además que el gigante asiático considera que "actualmente la economía global se mantiene en crecimiento" pero que las "medidas proteccionistas han deteriorado" ese crecimiento. Yang insistió en la necesidad de "oponerse al proteccionismo para promover el desarrollo de la economía mundial" y dijo que China confía en que prevalezcan en la cumbre del G20 los principios del multilateralismo que persiguen los "beneficios mutuos" y una "ganancia recíproca".

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