Comenzó este martes la ronda de indagatorias en el marco de la causa que investiga el vaciamiento de Sociedad Anónima Entre Ríos -SAER-, editora de El Diario de Paraná, histórico medio gráfico fundado en 1914. Hoy fue el turno de Luis Miguel Etchevehere, hermano mayor de Juan Diego y Luis -también imputados- y Dolores -denunciante-, hijo de Luis Félix Etchevehere -último director con ese apellido en el medio- y bisnieto de Luis L. Etchevehere, quien diera vida al diario.

El exministro de Agroindustria de la Nación en la era Cambiemos compareció ante el titular del Juzgado de Transición N° 1, Carlos Ríos, quien lo citó en el marco del legajo que investiga una supuesta estafa, que habría sido llevada adelante no solo por el clan Etchevehere sino que además también por Walter Grenón, Viviana Grenon, Germán Buffa y Luis Alberto Guevara. El primero es uno de los principales apuntados, luego de adquirir el 66% de las acciones de la empresa en 2012. Ellos declararán el 19 y 26 de noviembre y el 2 y 22 de diciembre.

Frente a los Tribunales de Paraná se congregaron parte de los más de 80 empleados despedidos en 2018, que aún esperan cobrar su indemnización.

LA CAUSA

en 2012 Grenón y la familia Etchevehere acordaron la transferencia de inmuebles de Sociedad Anónima Entre Ríos -SAER- a tres compañías: Nexfin SA y Arroyo Ubajay SA, que integraba Grenón -el 66%-; y Construcciones del Paraná SA, cuyos únicos accionistas eran los Etchevehere, con el 34%. La maniobra implicaba que cada parte se llevaba el equivalente a su participación accionaria y se concretó entre agosto y septiembre de 2012.

La tesis acusatoria es que las empresas que recibieron los inmuebles son fantasmas, es decir, no existen y sólo fueron creadas a los efectos de dividirse SAER. Cuando Dolores Etchevehere quiso reclamar su parte de El Diario, se encontró con que había sido vaciado. Eran 18 inmuebles que desaparecieron y recayeron en las empresas de Grenón y Etchevehere. Pero, además, a raíz de allanamientos de la Justicia, en el expediente hay correos electrónicos donde se deja explícitamente rastro de cómo se hacían los movimientos para que Dolores no se enterara de nada.

Previo a la transferencia de inmuebles, los acusados se ocuparon de la incapacidad económica de Construcciones del Paraná. Lo hicieron a través de la Asociación Mutual Solidaria (AMUS), de Grenón. Así comenzaron maniobras circulares de fondos que se hacían pasar por operaciones inmobiliarias. Por cada escritura de venta de un inmueble, se confeccionaba un contrato de mutuo, emitido por la mutual, que hacía las veces de prestamista, y se emitía un cheque a nombre de Construcciones del Paraná; inmediatamente la sociedad endosaba esos valores a favor de SAER por la escrituración de cada inmueble y SAER derivaba los cheques a la mutual. Lo que ocurría entonces era que los cheques volvían a quien los había emitido y las propiedades cambiaban de dueños, aunque solo de manera formal, porque salían del patrimonio de SAER y pasaban a pertenecer a otras empresas cuyos miembros eran los socios de SAER.

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