*Por María José Armándola - Lic. en kinesiología y Fisiatría (Mat. 939)

Los nuevos tiempos nos invitan a decenas de nuevos desafíos. No es cierto que los viejos días fueron mejores. Ese pensamiento conservador nos pone límites, nos condiciona y anula nuestro espíritu innovador. El reflejo atávico al descubrimiento y la aventura permanece intacto en nosotras. El futuro nos pertenece. Es nuestro. Estamos avanzando a paso firme y las mujeres somos hoy un modelo para nosotras mismas. Los nuevos tiempos sólo nos exigen una cosa a la que no podemos negarnos: la osadía de tomar riesgos.

Muchas de las que superamos los 30, caeremos enseguida en la cuenta que hemos vivido y crecido con el mandato familiar que imponía ir por la vida con la cabeza erguida. Y esto era mucho más que una metáfora.

Porque debemos recordar que desde muy pequeños nos hacían mirar hacia adelante, con firmeza. Así fue en el jardín de infantes, en la escuela, en educación física y, obviamente, en las formaciones que hacían (hacen) grupos con algún grado de disciplina.

Quién no recordará a algún docente o preceptor diciendo... “Mire para adelante Armándola”…. Me parece estar viéndolo, algún tiempo después.

Sin duda que esto se sostenía en resabios de una cultura autoritaria y verticalista; y para nada hago apología de ello. Más bien todo lo contrario. Felizmente, hemos erradicado muchas de estas pautas culturales y nos atraviesa otro espíritu.

Hoy hemos construido tiempos más abiertos, menos acartonados y más genuinos y casi no se ven o escuchan este tipo de correcciones conductuales.

Diría yo, si se me permite, que más bien se ha revertido esta costumbre social y casi todo el mundo hoy mira para abajo, atrapado por la pantalla de su teléfono celular que requiere una actitud declinante.

Parece una paradoja: dejamos atrás tiempos de severidad castrense que nos imponían la cabeza erguida para vivir en un nuevo orden de libertades individuales y sociales que asocian a andar con la cabeza gacha, tropezándonos varias veces con la misma piedra.

Pero más allá de lo cultural, hay consecuencias físicas insoslayables que llegan a los cuerpos mismos de las personas y están abriendo peligrosas secuelas que debemos alertar ahora antes que sea demasiado tarde.

Vivimos un tiempo de trastornos posturales casi generalizados y esto se ha convertido en la epidemia del nuevo milenio.

Aficciones

Para las ciencias médicas, este nuevo síntoma en el cuerpo humano tiene un nombre: Antepulsión de Cabeza o Cabeza adelantada.

Este trastorno postural está cada vez más extendido y afecta a personas de todas las franjas etarias, pero se advierte con más fruición en las poblaciones más jóvenes. Esto es natural, ya que todos los dispositivos nos obligan a estar permanentemente mirando hacia abajo: el teléfono celular, los dispositivos móviles, la computadora, etc. Y son los jóvenes quienes más tiempo se detienen frente a ellos.

Esto, casi con seguridad, hará que progresivamente la posición anatómica de la cabeza se pierda provocando la antepulsión de la misma y en consecuencia se hará visible con mayor frecuencia una joroba naciente de la columna dorsal.

En el Centro de Kinesiología y Estética Armándola (CKEA) estamos muy enfocadas en transmitir un mensaje social claro y contundente al respecto, generando conciencia acerca del uso y abuso de estos artefactos y las consecuencias que conlleva para nuestro cuerpo.

En este caso, en el síndrome de la cabeza adelantada, hay un desequilibrio de las curvas vertebrales producto de esta mala postura en forma consecutiva, y, por consiguiente, de la musculatura.

La cifosis dorsal aumenta llegando hasta la lordosis cervical de las vértebras más bajas. Por el contrario en las vértebras cervicales más altas habrá un aumento de la lordosis como una disminución del espacio entre el cráneo y la primera vértebra cervical o atlas.

¿Qué puede provocar que la cabeza se adelante?

Pero esto no afecta sólo a los jóvenes que están más tiempos expuestos y en CKEA lo notamos con mayor asiduidad. En personas mayores es muy común ver este síndrome ya que es un proceso degenerativo natural del cuerpo.

Con el paso de los años la postura va cambiando y las vértebras van modificando su posición. Sin embargo, cada vez es  más frecuente ver a pacientes jóvenes que acuden a consulta con este problema. Para lo cual, como siempre, con sentido estricto profesional recomendamos acudir a los profesionales de la traumatología para tener un diagnóstico preciso acerca de las causas y efectos de esta dolencia.

De allí que, con independencia de la edad que tengamos, debemos saber que la exposición a las pantallas nos vuelven vulnerables y la antepulsión de cabeza puede ser una consecuencia no deseada a la que debemos estar atentos.

Al cabo del día podemos pasar muchas horas mirando las pantallas sin tener en cuenta cuál es la posición que tiene nuestra cabeza. Para poder identificar que algo no está bien, brindamos algunos síntomas más frecuencias que nos deben poner en alerta.

• Dolor de cuello (cervical), zona alta de la espalda (dorsal) y hombros

• Rigidez articular y falta de movilidad en cuello

• Dolores de cabeza (cefaleas tensionales)

• Sensación de mareo, vértigos e inestabilidad

• Problemas en la articulación de la mandíbula (ATM)

• Embotamiento

• Vista borrosa

• Acúfenos / Tinnitus (zumbido de oídos)

Además de los síntomas músculo-esqueléticos una mala posición de la cabeza tiene otras consecuencias.

Según los últimos estudios, por cada pulgada que se adelanta la cabeza aumenta en 10 kilogramos la presión sobre las vértebras. Con esto podemos deducir que una mala postura va a favorecer los problemas degenerativos  articulares y discales a nivel cervicodorsal.

Por eso, seamos inteligentes y no dejemos que las pantallas nos manejen a nosotros, sino que debemos ponerlas en su justo lugar dándole el tiempo estrictamente necesario para el trabajo o el solaz.

Por lo demás, no debemos andar por la vida con la cabeza erguida porque alguien nos lo imponga, sino que es bueno ir orgullosos mirando para adelante porque nos encontraremos con las bellezas de la naturaleza, las mágicas construcciones del hombre y la mirada de los otros. Allí encontraremos el espejo donde se debe reflejar cabalmente toda nuestra libertad.

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