La evolución tecnológica no cesa y cada vez es más común ver a niños de muy corta edad involucrados con pantallas, que van desde el viejo televisor hasta las nuevas tablets y celulares. Pero, ¿es recomendable que un niño tenga tanto contacto con ese universo digital?

Karina Silva es psicóloga y visitó Telediario de Sábado. La experta explicó al respecto: "El tema de las pantallas en niños es un problema, no sólo para los padres sino que también para los profesionales que tratan con ellos. Sobre todo porque se abre un interrogante, que es qué pasa si no le doy acceso a esa tecnología, entonces creemos que puede quedar atrasado. Y a su vez, si sí le doy acceso, cuál es el límite".

Para la especialista no es consejable que los niños menores de dos años tomen contacto con ninguna pantalla: "En nuestra época contemporánea esos objetos producen la sustitución del contacto humano. A veces es comprensible que los padres encuentren en el objeto que el niño no demande. Pero hasta los dos años es un momento constitutivo, en la parte anímica sobre todo. Ningún elemento puede suplantar el contacto con le padre, el encuentro".

Silva remarcó que es cada vez más común ver a niños con nuevas tecnologías: "Estamos claramente ante nativos digitales, que encuentran una familiaridad natural. Eso puede ser un problema en el futuro. Los efectos no están estudiados exactamente, pero sí se puede inferir que si un niño pasa muchas horas frente a una pantalla, si no es acompañado poro un adulto, puede ser perjudicial. Sobre todo porque el acceso al mundo a través de una pantalla no es el mundo al que un niño pueda acceder en la realidad".

Asimismo, la experta subrayó que no hay que aislar a los chicos de las pantallas, sino que integrarlos de manera saludable: "Que sea un tiempo educativo, acompañado por adulto. Y tiene que tener runa regulación, porque nunca un objeto puede sustituir el tiempo con sus padres, con sus amigos y su alrededor. Las altas tasas de obesidad infantil están vinculadas a la pasividad de los niños capturados por las pantallas. Resulta un objeto que ofrece comodidad, porque están resguardados, controlados, pero no puede reemplazar el contacto con otros niños y la recreación".

Para cerrar, Silva ensayó una reflexión hacia los padres y adultos con niños a cargo: "Es importante observar críticamente lo que estamos haciendo. Los tiempos cambiaron, pero la necesidad de afecto de los niños no. Esa es la experiencia humana fundamental, y no puede ser reemplazada por un objeto".

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