Omar Horacio y José Raúl Ghibaudo, son los dos hermanos imputados en la Causa Celis-Varisco por ser dueños del campo donde bajó la narcoavioneta. Desde la Unidad Penal N°1 de Paraná, dialogaron en exclusiva con Canal Nueve Litoral y contaron su versión de los hechos.

Ante las cámaras, se quebraron al hablar de su familia y pidieron perdón. "Pedimos disculpas a los parientes, principalmente, a los hijos. Ensuciamos un apellido. Después, a los vecinos", expresaron, entre lágrimas.

"Pensamos que los vecinos nos irán a cuerear. Pero no nos interesa, mientras que estemos en libertad y seguir trabajando para bien de los nuestros, seguir haciendo lo único que sabemos hacer", expresaron, y remarcaron que confían en la Justicia.

En ese sentido, Omar contó una drástica decisión que pensó tomar en momentos difíciles. "Pensé de quitarme la vida también, pero no. Hablé con Bernardo y me dijo 'me vas a dejar solo'", manifestó.

Respecto de su rol en la banda narco, sostuvieron en todo momento la inocencia. "Desde un principio somos inocentes. Fuimos engañados. Creímos en la palabra", señalaron, y revelaron que primero les prometieron 25 mil pesos por aterrizar en el campo y luego hasta 60 mil pesos.

Consultado por Daniel "Tavi" Celis, implicado por ser jefe narco de la banda, los hermanos Ghibaudo negaron conocerlo. "El día que nos llegamos al pabellón dos, él me llamó a la puerta y me dijo que era el Tavi Celis, se presentó. Me dijo '¿precisás algo?'. Le dije que no", contó Omar.

Respecto de su participación, indicaron que los demás integrantes de la banda les dijeron "que no tenemos nada que ver; al contrario, nos dicen que somos inocentes, que el único que nos involucró es Céparo. El culpable es Luis Céparo".

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VERSIÓN DE LOS HECHOS

En diálogo con el Nueve, los hermanos Ghibaudo contaron cómo fue que les ofrecieron aterrizar en su campo, diciendo que llevaban agroquímicos. "Siempre para fumigar", contaron. Incluso, recordaron que "no pudieron bajar en María Grande".

"Nosotros andábamos con nuestro trabajo, con nuestros animales. Teníamos el campo con zona de bañados y llegó Céparo, diciendo que bajaba del avión ese domingo a la tarde", comenzó relatando Omar.

"Nos fuimos y llegó luego una Chevrolet S10 con tres personas, que se fueron a la chacra a esperar el avión que en cualquier momento llegaba. No venía y como a las 4 y media Céparo dijo que llegaba el avión pero no se iba a ir y necesitaba un toldo para cubrirlo por la humedad porque al otro día emprendían viaje", relató.

Ante esto, agregó: "Fuimos enfrente que teníamos un galpón y llevamos un pedazo de toldo en una camioneta que tenemos. En eso que marchamos, aterrizó el avión y quedamos a 30 metros. Ahí llega la camioneta Chevrolet S10. En ese momento que descargamos la loma, ellos descargaban sus productos". Consultados por lo que vieron, simplemente aseguraron que bajaron "bultos".

"En eso que estábamos ahí, el piloto del avión dijo 'policía, policía' y salieron. Se escaparon cuatro. A un caballero lo cazaron en el monte, donde se quedó porque era asmático, se le cerró el pecho y no pudo seguir", contó.

Rodeados de uniformados, a los dueños del campo también les pidieron tirarse al suelo. "Y Céparo se vino para el lado de nosotros", agregó, ya advirtió que estaban ante "algo raro". "No sabíamos. Ahí nos cayeron las fichas", sostuvo. "Y yo le digo a Luis en qué nos metiste. Y nos dijo 'Yo los limpio, yo los limpio'", reveló.

ESTAR EN LA CÁRCEL

"Hace dos años y cuatro meses que estamos acá, sucios, sufriendo, perdiendo los sueños, con las angustias que hemos estado pasado. Es feo. Nunca soñábamos que íbamos a estar en esto", expresó entre lágrimas José Raúl. En este sentido, lamentaron "estar encerrados, no ver salir el sol, no ver animales".

Consultados sobre cómo es vivir dentro de la cárcel, manifestaron: "Es muy difícil explicarlo. Hay que vivirlo para saberlo. Es muy malo para uno que estaba impuesto a vivir trabajando, haciendo nuestro trabajo".

Por otro lado, reivindicaron las figuras de sus padres. "Se extraña todo. Nos forjó papi y mami, los dos se sacrificaron, como el hermano que está afuera y nos pagó los estudios. Gracias a él tenemos lo que tenemos. Tenemos otro hermano veterinario en Corrientes. Todo gracias a papi y mami. Y por confiar en un amigo, estamos en este problema. Perdemos todo. Son dos años parados. Es bravo, es duro", señalaron.

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