Un grupo de investigadores logró restablecer ciertas funciones neuronales en el cerebro de cerdos muertos desde hacía varias horas, un hito digno de la ciencia ficción, que en ningún caso prueba que sea posible la resurrección.

El estudio publicado el miércoles en la revista Nature indica en efecto que en los cerebros estudiados no se detectó "ninguna actividad eléctrica que implicaría un fenómeno de conciencia o percepción".

"No son cerebros vivos sino cerebros cuyas células están activas", asegura uno de los autores del estudio, Nenad Sestan.

Los investigadores utilizaron 32 cerebros de cerdos muertos desde hacía 4 horas. Gracias a un sistema de bombeo bautizado BrainEx, fueron irrigados durante seis horas con una solución a una temperatura equivalente a la del cuerpo (37 grados).

Según los investigadores, el estudio podría permitir comprender mejor el cerebro, estudiando de qué manera se degrada "post mortem". También abriría la vía a futuras técnicas para preservar el cerebro tras un infarto, por ejemplo.

Fuente: Telefé Noticias.

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