Luciana Lemos, la expareja de Daniel “Tavi” Celis, habló por primera vez después de la condena al jefe narco, junto al exintendente de Paraná, Sergio Varisco, y sus funcionarios Pablo Hernández y Griselda Bordeira. La mujer recibió la pena mínima de cuatro años de prisión por haber actuado coaccionada por Celis en la causa Narcomunicipio. Sus aportes fueron claves para la Fiscalía y para el Tribunal Oral Federal que dictó la sentencia histórica el 30 de diciembre pasado. En la entrevista para el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) habló de la relación con Celis, su rol en las negociaciones por la cocaína con Varisco, Hernández y Bordeira, su paso por la cárcel y luego en el programa de protección de testigos, las mentiras de los imputados en el juicio y sus deseos de empezar desde cero en su vida, fuera de Paraná y lejos de Celis.

-¿Qué fue lo más difícil de toda esta historia?

-Todo, me cambió la vida. Yo estaba acostumbrada a hacer mis cosas, trabajar todo el día, era otra persona.

-¿Cuando fue que tomaste real consciencia de dónde estabas?

-En el 2012, 2013. Ta estaba casada con Celis.

-¿Ahí pensaste cuál iba a ser el final de esta historia?

-No, porque él nunca me había mentido en sus cosas. Hacía sus cosas y yo lo único que hacía era trabajar en el negocio de ropa y en la carnicería, nunca me imaginé, ni siquiera nunca me imaginé que iba a quedar preso.

-Me cuesta entender que no hayas dimensionado lo que te podía pasar.

-Porque él era un tipo muy cuidadoso, si le pasó todo lo que le pasó es porque ya había quedado preso, si hubiera estado en libertad nunca lo hubieran condenado por narcotráfico. Es muy cuidadoso, muchísimas veces me dijeron que tenía que dejarlo, pero no es fácil. Creo que recién gracias a Dios después de haber caído presa me pude desligar de él. No es fácil salirse de la vida de él, creo que ninguna de las mujeres se ha salido de su vida todavía.

-¿Por qué?

-Él es muy obsesivo, como que sos propiedad suya, sí o sí le pertenecemos a él. Yo recién ahora veo que gracias a Dios nunca más tuve contacto, no me llamó, nada. En el juicio tampoco tuve contacto con él. El último contacto fue cuando me llamó por teléfono a la Unidad Penal donde yo estaba para reclamarme cosas, le corté el teléfono y nunca más lo quise atender.

-Vos decís que tomaste consciencia dónde estabas en 2012, pero los hechos donde te involucran a vos fueron en 2018 ¿Qué pasó en esos seis años?

-Me dedicaba al negocio de ropa o al depósito.

-Pero vos sabías que Celis tenía una banda, ¿cómo te trataban?

-No sé si nadie me hacía nada, como que yo vivía en otro mundo, aparte, de hecho no sabía que tenía otra mujer con otros hijos, no me enteraba de las cosas que él hacía todo lo que hacía lo sabían ellos y yo me enteré que Fernanda (Orundes Ayala, pareja de Celis) iba a tener una hija cuando estaba por parir. Y eso que vivía a una cuadra de mi casa, todo eso pasaba por mis ojos y yo no veía.

-Cuando tomaste consciencia de dónde estabas, ¿qué era lo que veías que te fue sorprendiendo?

-Él nunca dice la verdad, te niega todo, todo el tiempo. Yo si veía algo raro y le preguntaba decía “vos estás loca”, la loca era yo.

-Cuando te encomienda, ya preso, la negociación con la gente del Municipio ¿qué te pasó? Porque era un salto importante en tu vida.

-Pensé que íbamos a terminar todos mal, porque él exigía un montón de cosas, yo decía cómo hago? Si bien yo me tenía que encontrar con los tres (Sergio Varisco, Griselda Bordeira y Pablo Hernández), el único que siempre me atendía era Pablo Hernández. Por eso yo en un momento pensé, pobre Hernández que lo mandan siempre de cabeza a él, pero en realidad después me di cuenta que también estaba. Yo buscaba plata o llevaba cocaína, si no mandaban ellos gente a mi casa a buscarla.

-A Bordeira y a Hernández ¿Cuántas veces les llevaste paquetes de cocaína al Municipio?

-Una vez, cuando ellos no fueron a buscarla, y sí o sí quería Daniel que lo sacara de mi casa y lo llevé y se lo tiré en el escritorio. Siempre estaba con gente pero ese día los hizo salir afuera. Ese día le había llevado seis kilos en una mochila. Desde mi casa hasta ahí fui en el auto que había comprado. Eso se lo tenían que dividir entre ellos lo que les correspondía a cada uno. A Varisco lo crucé ese mismo día, él sabía que tenía que ir a buscarlo, pero nunca fue a buscarlo.

-Esa misma persona que tenía que ir a buscar la cocaína a tu casa (la casa de Celis) ¿cuántas veces fue?

-Tres o cuatro veces.

-¿No declaró en el juicio?

-No. Si no hubiera dicho que esa era la persona. Porque ellos querían decir todo el tiempo en el juicio amigo de quién era Bordeira o algo así. Yo quería decirles que no, obvio que no es ella, pero era el hombre que iba a buscar la droga para ella, de parte de ella. Siempre llevaba dos kilos.

-¿Cómo fueron esos 30 días en la cárcel?

-Dentro de todo tranquilo, difícil por los chicos, pero después ahí adentro el ambiente fue tranquilo, no tuve problemas con nadie. Cuando salgo con domiciliaria voy para lo de mi mamá. Después estuve fuera de la provincia (en el programa de protección de testigos), por las amenazas de Celis.

-¿Cómo fue esa vida donde no conocías a nadie?

-Era todo distinto, estaba sola con mis cuatro hijos (los mellizos tiene ocho años, tres y dos años), era como mucho cambio de repente, y no soporté. No podía tener contacto con nadie, ni con mi madre, no podía. Estaba ahí todo el día con los chicos, salía, los llevaba al parque, pero ellos pedían ir a verla a la abuela, y no estábamos a dos cuadras como para ir.

-Esa situación de tanta distancia y soledad te llevó a decir que no querías estar más ahí.

-Sí, y me arrepiento.

-Cuando lo encontraste a Varisco en el Municipio ¿fue la única vez que lo encontraste a Varisco?

-Sí. No hubo otra instancia porque anteriormente Griselda le llevó los teléfonos con lo que él decía, pero no lo vi. Ese día que lo crucé se estaba bajando del ascensor y yo lo enganché en la puerta justo. Yo lo encaré porque él no quería atender las llamadas de Daniel. Previo a eso Griselda le había llevado los chat y esas cosas que él me mandaba y él no quería atender. Fuimos caminando hasta la mitad del patio, me dijo que él ya había hablado con Griselda, que yo no tenía por qué meterme.

-¿Cómo era la relación de Bordeira con Celis?

-Son muy íntimos ellos, desde 2015 hablan, antes que yo sepa no. Iba a mi casa, muy pocas veces con su marido, a hablar con él. Varisco fue muchas veces, iba siempre, desde antes que empezaran las elecciones se sentaba en la vereda para que él lo apoye en la campaña. Y había reuniones en el quincho. Fue muchísimas veces, siempre iba con Pablo, que era el que lo llevaba, andaban siempre juntos. Después en otras cenas que hacían fuera de casa iba con otra chica que no sé si es señora de él o qué.

-¿El comisario Frank fue alguna vez a tu casa, en 2015 o después?

-Creo que en 2015 no, después cuando ya estaban en la campaña. Había una buena relación de Celis con el comisario Frank.

-¿Te llamó la atención que no lo hayan llamado a declarar en el juicio? Podría haber aportado mucha información.

-Sí, información o falsa información.

-A tu entender ¿Mintieron mucho los imputados o los testigos en el juicio?

-Sí, muchísimo. Me molestó mucho que hayan negado todo, ellos saben muy bien lo que hicieron, quisieron involucrar a otra gente que no tiene nada que ver en esta causa. Por ejemplo, el tema de “amigo X” (por la anotación en el cuaderno) obviamente es un nombre con el que yo hablaba siempre por teléfono, pero porque era el hombre que iba de parte de ella. Ellos quisieron decir que yo les mentí, y no, ellos saben perfectamente lo que hicieron.

-El cuaderno de anotaciones ¿desde cuándo lo tenías?

-Yo siempre anoto todo, desde septiembre iba anotando en el cuaderno grande, desde el principio, después yo creía que lo había perdido y resulta que cuando llegó la Policía el cuaderno estaba en mi casa. Y lo había cambiado por el más chiquito, porque pensé que lo había perdido, pero en realidad estaba ahí.

-¿A Gainza lo conociste?

-No, nunca lo vi, ni siquiera en la campaña.

-Había una llamada tuya.

-Yo lo llamé a él, no me atendió ni me devolvió la llamada. El número de él me lo había pasado Pablo Hernández porque él decía que tenía que reclamarle el pago. Pero nunca me atendió.

-Los abogados de los imputados ¿trataron de llamarte y que seas parte de ellos y no que estés del otro lado?

-Al principio fue cuando dijo que no. Quisieron que yo declara una cosa que no era, no sé qué era porque empecé a leerla y dije “no, esto no”. No me ofrecieron dinero, y si me lo hubieran ofrecido tampoco lo hubiera aceptado.

-Después del episodio que caes presa y te dan la domiciliaria, fuera de Celis ¿tuviste alguna advertencia o episodio extraño?

-No, eso es lo más raro, lo que me llama la atención, porque los conozco. Son violentos, en el mismo juicio se dieron cuenta cuando Griselda Bordeira dijo que yo ahí no era la misma persona que estaba acostumbrada a ver, que era la sumisa, la callada, la que obedecía todo lo que ellos hacían.

-¿Y qué te pasaba cuando veías un episodio violento de ellos?

-No me metía. Ellos tenían muchas agarradas, muchísima, de hecho un día Daniel casi lo mata a Varisco, ese episodio en mi casa cuando me desmayé. Fue en el cierre de campaña.

-¿Cuál era el sueño de Celis, hasta dónde quería llegar?

-Él quería limpiar su imagen, no ser conocido por quién era sino más bien ser un empleado municipal, quería crecer políticamente, ser funcionario.

-¿Cómo te pensás después de la condena? ¿Qué querrías hacer con tu vida?

-Está difícil querer hacer algo con mi vida acá. Quisiera empezar de cero pero acá no podría. Después del juicio quedaron casi todos afuera, Celis hoy tiene muchísima gente afuera. Como que quedara en la nada. Pensé que iba a ser distinto, como que quedó en la nada misma.

-¿Soñás irte de Paraná y empezar de cero?

-Sí, con mis chicos, no quisiera que ellos crezcan acá, mucho menos el día de mañana cuando él salga.

-¿Cuántas veces entendiste que tenías que pedirle perdón a la gente que te conoce, a la amigas de la infancia, de la adolescencia?

-Los que realmente me conocen saben y ellos mismos vinieron a darme un abrazo, ellos me conocen y estoy tranquila. Ellos saben, y los que no he tenido acceso, ellos saben igual, el que realmente me conoce y la gente de ahora, mis vecinos, están todos conmigo gracias a Dios, porque me conocieron acá, cómo me manejo, me quieren muchísimo todos.

-Y a aquellos que no se comunicaron con vos ¿les querrías decir algo?

-Sí, que nunca habría hecho una cosa semejante si no era por la obligación que tenía por mis hijos. Dije que quería irme antes de que saliera él por mis hijos, no es porque sea mala madre y no quiero que mis hijos no estén con su padre, es porque me amenazó mucho con mis hijos, y entonces si tuvo el tupé de amenazarme con mis hijos es porque no necesita a mis hijos al lado suyo. Yo hice lo que hice porque me amenazaba con mis hijos. Un día me dijo que me iba a prender fuego con los chicos y todo adentro de la casa. Y me lo dijo por teléfono, esa escucha en algún lado tiene que estar. Espero que la gente me entienda, y se tiene que dar cuenta de quién es cada uno.

Fuente: Análisis

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