Las llamas del Paraná atizan la ley de humedales

Por Dr. Martín Blettler (Biólogo, Investigador del CONICET)

France 24, RT, CNN, Fox News, El País, The Guardian, BBC, Euro News, son sólo algunos de los medios de comunicación internacionales que se han hecho eco de los incendios que hoy devoran la llanura e islas del Paraná. Noticia desde Argentina que está dando la vuelta al mundo en este momento.

Los crecientes incendios, ya catalogados como "completamente fuera de control", están destruyendo uno de los principales humedales de América del Sur y del mundo. El fuego ha estado ardiendo durante meses (desde febrero para ser más preciso), disperso en diferentes focos, y visible desde ciudades a lo largo de la costa del río Paraná, como Rosario, Santa Fe, Santo Tomé, Paraná, Victoria. Todos hemos visto fotos y videos de estos incendios en las redes sociales. Imágenes satelitales ratifican la doliente realidad: arde el Paraná. Dos días atrás Entre Ríos declaró la emergencia ambiental.

El Paraná es el noveno río más caudaloso del mundo, lo que lo sitúa en el trono de los llamados mega-ríos del mundo. Aun así, es mucho más que un río: es un complejo y delicado sistema fluvial que sustenta una biodiversidad tan exuberante como única. Este mega-río no se limita a su cauce, como lo hacen muchos de sus primos europeos. Por el contrario, serpentea y se entrelaza con su llanura de inundación redibujando cada porción de ésta, entre islas, arroyos y lagunas. El Paraná late con carácter y personalidad propia. El Paraná vive.

Es conocida la extraordinaria bajante que hoy padece el río Paraná y la falta de lluvias que puedan revertirla. Lamentablemente esto ha generado una amalgama extremadamente combustible. La falta de agua dejó tras de sí una enorme cantidad de biomasa seca y allanó barreras acuáticas naturales (arroyos, lagunas, bañados) las cuales, bajo condiciones hidrométricas normales, podrían detener o minimizar el avance del fuego.

El delta e islas del Paraná son utilizados como tierra de pastoreo vacuno desde hace décadas. Sin embargo, debido a la creciente expansión de la agricultura la presión ganadera sobre las islas ha crecido aproximadamente un 500% entre 2000 y 2010 de acuerdo a Laura Prol del Taller Ecologista (una prestigiosa ONG de Rosario). En este sentido, el gobierno nacional y varias organizaciones ambientalistas acusan a los ganaderos de generar intencionalmente dichos incendios con el fin de renovar las pasturas para su ganado. Distintos productores agropecuarios ya han sido imputados por haber iniciado estos incendios. A su vez, el sector agrícola devuelve el golpe asegurando que los incendios se deben a la mayor afluencia de público en las islas (turistas y cazadores), e incluso por intencionalidad política vinculada a los ataques que sufrió ese sector este mismo año. Mientras los distintos sectores lanzan sus mejores golpes de ataque y contrataque, el Paraná sigue en llamas.

Sin embargo, la situación ha puesto sobre el tapete la necesidad de contar con una ley nacional de humedales que proteja estos ecosistemas en todo el territorio. Esto incluye desde los salares de Jujuy (impactados por la minería de litio), pasando por las turberas de Tierra del Fuego, hasta el Paraná (herido por el agro, entre muchos otros factores antrópicos). Los distintos tipos de humedales ocupan alrededor del 20% del territorio argentino. Organizaciones ambientalistas y científicas reclaman y trabajan desde hace décadas para que el Congreso Nacional proteja y regule estos vulnerables y valiosos ambientes. La gran variedad de humedales hace que los intereses presentes sean diversos y los lobbies poderosos. Sin embargo, no deja de ser una buena oportunidad atizar esta ley en el marco del desastre ambiental que hoy supone el fuego del Paraná.

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