Marisa Iturria es empleada de una empresa del Estado que se dedica al tratamiento de efluentes del líquido que sale de los rellenos sanitarios y diseñó un proyecto para trabajar con humedales artificiales, con el objetivo de reutilizarlos y volcarlos de forma segura a cuerpos de agua más voluminosos. Por estos días lo presenta en Dinamarca.

“Es una tecnología muy amigable con el medio ambiente porque hay que copiar lo que hacen los humedales naturales, que son muy importantes y hay que protegerlos ya que actúan como un filtro de las aguas que fluyen del continente hacia los lagos, ríos o mares”, cuenta la licenciada. El proyecto parte en un mecanismo que ya se utiliza en Europa desde los años '60 aproximadamente, con Alemania como precursor.

Para llevarlo adelante, se realiza un diseño de ingeniería que consta en una forma de “canaleta”, aislada de la tierra, en donde se calcula el efluente a tratar. Luego se decide qué tipo de plantas llevará y los sustratos (piedras, leca, arena, tierra), de acuerdo a los componentes del líquido, que se analizará al comienzo y al final del tratamiento.

“Las plantas convencionales requieren un gasto de energía, un gran costo económico y la utilización de productos químicos. El nuevo proyecto tendría como propósito reemplazarlas por los humedales artificiales, donde el resultado sería la obtención de agua cristalina para muchas aplicaciones y usos, incluso si se la clora hasta podría consumirse”, explica Marisa.

La especialista en Medio Ambiente y Tratamiento de Efluentes aseguró que el trabajo que presenta ya se efectuó a escala laboratorio con tachos de 20 litros, donde se probaron distintos tipos de plantas en contacto con el líquido para ver qué tan dañino o beneficioso resultaba ser la combinación. El líquido lixiviado fue absorbido por las plantas, quienes lo utilizan para poder crecer y vivir, por lo tanto es fructuoso en todos los aspectos.

La santaelenense participa por estas horas de la 8° Conferencia Internacional sobre humedales construidos y allí realiza un curso sobre el tema.

Y no se detiene su pasión por la investigación: también está desempeñando ensayos sobre toxicidad desde la semilla de la planta, los cuales expondrá el próximo año, con el fin de poder probar una escala mayor a la de laboratorio.

“El trabajo ya fue presentado en 2016 en otro congreso llevado a cabo en Santa Fe y también en Perú en 2018. Además de Dinamarca, en 2020 estaré presente en Florianópolis para arrancar a mostrar el nuevo proyecto de toxicidad”, finalizó la santaelenense.

Fuente: La Unión - www.lasexta.com.ar

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