Las estadísticas aseguran que una persona duerme, en promedio, entre seis y ocho horas diarias, por lo que si realizamos la progresión llegamos a la conclusión que pasaremos unos 25 años durmiendo. Es decir que, en promedio, estaremos casi el 30% de nuestro tiempo en esta vida en posición horizontal.

En principio, se supone que lo haremos para recuperar energías y reponer fuerzas para vivir activamente el 70 % restante que estaremos trabajando, estudiando, divirtiéndonos, haciendo deportes, y todas las otras actividades que programamos en las distintas etapas. Sin embargo, estas mismas estadísticas, no confirman que la vida moderna condiciona no sólo el tiempo de luz sino también la vigilia, es decir, durante el sueño. Por eso, el tiempo de descanso no siempre cumple objetivo en muchos de nosotros.

Y aquí podemos encontrar un enemigo letal: la postura corporal. Ésta nos acecha durante el sueño sin que lo notemos y cumple con su cometido en detrimento de nuestra paz diaria.

Involuntariamente, y muchas veces sin notarlo, encontramos aquí la raíz de todos los problemas para dormir bien por la noche.

La postura que adoptamos en la cama no solo provoca los dolores en ciertas partes del cuerpo al día siguiente, sino también hace que el sueño se convierta en una verdadera pesadilla.

Modificar la posición en la que dormimos es la clave

Si bien no existen verdades absolutas y todo dependerá de la singularidad y los problemas que tenga cada uno a la hora de conciliar el sueño, dolores en la espalda, de cuello o sensación de cansancio -sólo por nombrar algunas- suelen ser las secuelas que debemos afrontar durante el día producto de haber tenido una mala postura durante el sueño.

Dolores de espalda

Es una dolencia muy común. Hay ciertas posiciones que incrementan la presión en el cuello, hombros o la zona lumbar. El enemigo número uno suele ser dormir boca abajo. Esta posición produce una reducción de la curvatura lumbar, lo cual supone una tensión añadida en la musculatura de esa zona. Además, es necesario girar el cuello para poder respirar y la tensión en la zona de los hombros es muy elevada.

Lo recomendable es adoptar una postura que te ayude a mantener la columna vertebral correctamente alineada. La mejor manera de hacerlo es durmiendo boca arriba o de costado, usar almohadas estratégicamente colocadas puede marcar la diferencia. Si duermes boca arriba, pon una almohada debajo de las rodillas para reducir la presión sobre la espalda y evitar el arqueo. Si duermes de lado, coloca una almohada entre las piernas y así ayudarás a que tus caderas estén alineadas correctamente.

Dolores de cuello

Aunque no hay ninguna posición que funcione para todos, debes procurar no dormir boca bajo. Sin embargo, hay un tip que suele funcionar en forma universal: elige una buena almohada con un grosor medio. "Si es demasiado delgada o fina puede causar tensión en el cuello y provocar dolores en la parte superior de la espalda".

Si los dolores de espalda o cuello persisten en el tiempo, es importante consultar a un médico y realizar kinesiología para poder aliviar estos síntomas y tener una buena calidad de vida.

Es bueno que te preocupes por encontrar la forma correcta para dormir y descansar, y no sólo estarás mejorando las condiciones en que enfrentarás las horas activas. Recuerda que te estarás mejorando el tiempo que ocupará un tercio de tu vida, y que no parezca poco. Esta columna podría resumirse en una frase: “Dime cómo eres, y podré decirte cómo duermes”.

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