En su visita a Paraná días antes de las PASO, el candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, reiteró ante la prensa uno de sus slogans centrales de campaña: “Soy el más federal de los porteños”. Esta afirmación se complementó con otra, materializada en la contundente foto lograda en el Monumento a la Bandera poco después: el próximo gobierno será de “un presidente y 24 gobernadores”.

Mientras el exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner pronunciaba esas palabras, miles de paranaenses recorrían a pie las empinadas calles entrerrianas por un inédito paro de transporte que paralizó la ciudad, precisamente, entre otras razones, por la inequitativa distribuciòn de subsidios que nos convierte en ciudadanos de segunda. El conflicto, lejos de solucionarse, entró en un impasse que debería servir para diagramar de manera urgente una solución estructural que de momento no se vislumbra ni por asomo.

La consigna, además, se torna necesaria en el marco de una campaña donde los argentinos debemos optar por candidatos que desarrollaron sus carreras políticas en Buenos Aires y la mayoría de las veces privilegiaron su relación con ese electorado.

Por cada Paseo del Bajo hay una Autovía 18 inconclusa, un Hospital de la Baxada a medio funcionar y un puente Paraná-Santa Fe que vuelve a cajonearse. La enumeración podría extenderse. La actual puja por la quita de recursos coparticipables es sólo el último capítulo de una extensa saga, que no tiene solamente como protagonista a esta gestión nacional, aunque, sin dudas, el actual gobierno ha conseguido profundizar dicha situación, a contramano de su discurso.

Durante el kirchnerismo también hubo en ocasiones una construcción política de rasgos centralistas, pero en el marco de una economía mucho más vigorosa. Actualmente a la extendida recesión deben sumarse la eliminación del Fondo Federal Solidario, de los subsidios al transporte urbano o la paralización de obras, que son apenas algunos ejemplos de decisiones que perjudican la vida de millones de personas.

Hace medio siglo daba sus frutos el empeño de una generación de estadistas provinciales que, con la concreción del Túnel Subfluvial, lograron romper la insularidad con que la naturaleza galardonó a Entre Ríos y a partir de la cual la política, al mismo tiempo, condenó a Entre Ríos. Hay otros ejemplos no menos importantes, como el sistema de becas para estudiantes de todos los niveles que distingue a nuestra provincia, y que es un orgullo al igual que nuestra universidad provincial donde muchos egresados son primera generación de profesionales. Proyectos que impulsaron y sostuvieron por igual mandatarios radicales y peronistas.

El empeño de las provincias, sin embargo, tiene sus límites y es necesario que de una vez por todas el Estado nacional se plantee en serio la construcción de un país federal con un desarrollo equitativo. Por su larga historia, Entre Ríos tiene mucho para aportar a nuestra república inconclusa.

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