"Quiero un kilo de pitanga". La frase podrá escucharse a partir de ahora en verdulerías de algunas provincias argentinas, pues a través de la Resolución Conjunta 26/2019 de la Secretaría de Regulación y Gestión Sanitaria y Secretaría de Alimentos y Bioeconomía –pertenecientes al Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación– se resolvió incorporar este fruto al Código Alimentario Argentino (CAA).

La novedad fue publicada este lunes en el Boletín Oficial de la República Argentina.

En el texto se destaca que esta especie que se encuentra de la provincia de Misiones es de gran valor para la biodiversidad de la flora nativa y se destaca como un recurso con potencial de explotación tecnológico y económico, pudiendo ser utilizada como opción para el aprovechamiento sostenible de los bosques nativos y de cultivos en predios familiares, en función de las propiedades nutricionales de sus frutos y el valor agregado de los productos obtenidos.

La pitanga es un arbusto pequeño nativo de Uruguay, Brasil, Paraguay, Argentina y otras regiones de América del Sur, aunque sus frutos de intenso rojo o morado también relucen en bosques, montes, parques y jardínes urbanos de otras partes del mundo.

Su nombre científico es Eugenia uniflora y se la conoce como pitanga, ñangapiré o ñangapirí, en Perú como guinda, en inglés «Surinam Cherry» o también cereza de Cayena.

De sabor dulce y apenas ácido, el fruto de la pitanga es muy usado para preparar mermeladas, salsas, jugos, vinagres, licuados, vinos, aguardientes, infusiones o la popular caña con pitanga.

Uno de los beneficios de la pitanga es su gran valor nutricional, contenido principalmente en su fruto, una fuente rica en minerales (fósforo, hierro, calcio) y vitaminas (sobre todo vitamina A, C y complejo B), así como en componentes antioxidantes.

Se cree que los aborígenes de Misiones ya usaban la pitanga (o también el arrayán) como digestivo, mascando su hoja. Probablemente de allí nace la costumbre de masticar las hojas de la pitanga como remedio estomacal.

Los indios guaraníes tomaban la decocción de los frutos para digestiones costosas o en caso de diarreas. Tradicionalmente, la infusión de sus hojas se ha usado por sus propiedades digestivas, siendo un té ideal para después de la comida.

El saber popular también ha valorado y transmitido los beneficios de la pitanga para aplacar dolores de garganta. A través de la decocción de su corteza u hojas, se emplea en gárgaras para anginas, amigdalitis u otras afecciones de garganta.

Otra investigación brasileña más reciente, publicada en 2018, evalúa la composición fitoquímica del extracto crudo y fracciones de hoja de la pitanga, constatando propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antibacterianas y analgésicas, según experimentos realizados en ratones, publicó Rosario 3.

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