Si el proyecto que autoriza el aborto legal, seguro y gratuito se tratara hoy, 102 diputados votarían en contra y 94 a favor, aunque hay al menos 29 indecisos y otros 19 que todavía prefieren no pronunciarse. De ellos dependerá que la balanza se incline hacia uno u otro lado.

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Ese es el escenario numérico que se vislumbra en la antesala del debate en comisiones, según un relevamiento realizado por Clarín, diputado por diputado. En caso de que el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo llegue al recinto, los diputados que están a favor deberían reunir 35 voluntades más para alcanzar las 129, es decir, la mitad más uno de la Cámara baja. Las ausencias jugarán un papel central y podrían facilitar el rechazo, porque se reduciría la base de cálculo.

Lanzados a la caza los votos que faltan, los legisladores que promueven el aborto legal saben que la discusión en comisiones será una prueba de fuego. Y es que si el dictamen con más firmas es el del “no” y resulta ganador en el recinto, el proyecto no podrá volver a ser tratado este año. Habría que esperar a la próxima renovación parlamentaria, en diciembre de 2019, para un segundo intento. Por eso, someterlo a la votación del pleno sería un arma de doble filo.

La indefinición alcanza a diputados de casi todas las provincias y de diversos bloques. Quieren escuchar argumentos de uno y otro lado antes de posicionarse. El ex gobernador Daniel Scioli y Mirta Tundis, del Frente Renovador, son algunos de los que se alistan en este grupo. Algunos, incluso, ven con buenos ojos el llamado a una consulta popular, una propuesta que corre con pocas chances.

Distinto es el caso de aquellos que por ahora eligen no pronunciarse. El ejemplo más significativo es el del jefe del interbloque Cambiemos, Mario Negri, que esperará al debate para revelar su postura. Lo mismo sucede con el massista Felipe Solá, el macrista Álvaro González y el peronista Fernando Espinoza, entre los casos más destacados. Hubo 11 diputados a los que este medio no pudo contactar.

Como en tiempos del debate del matrimonio igualitario, el lobby crece en los despachos. Evangelistas y miembros del Opus Dei realizaron en las últimas semanas llamadas telefónicas en cadena para persuadir a los indecisos. El día anterior a la marcha por el 8M, unos cien manifestantes que se definen como “pro vida” protestaron en uno de los ingresos al Congreso, sobre avenida Rivadavia. “Vengo bancando este derecho, la vida del niño por nacer”, cantaron, con la multiadaptada melodía de Creedence.

El que se viene es un debate extenso y complejo. El próximo martes 20 se acordará un cronograma en las comisiones de Legislación General -cabecera-, Legislación Penal, Familia y Salud. Las tres primeras se constituyeron esta semana. Hay consenso en escuchar a “todas las voces” y se esperan jornadas a sala llena, de hasta ocho horas de exposiciones, que podrían prolongarse hasta mayo.

El proyecto transversal para despenalizar el aborto hasta las 14 semanas de gestación se oficializó este martes con un récord de 71 firmas, con Victoria Donda a la cabeza.“¡Aborto legal en el hospital!”, corearon no sólo diputadas, sino también referentes de organizaciones civiles y del ámbito de la cultura, en un clima de fuerte optimismo.

Hay un segundo proyecto, del diputado y médico del Pro Sergio Wisky, que también va por la despenalización, aunque con ciertos matices. Y no se descarta que haya una tercera propuesta, también del bloque de Cambiemos, para dar vía libre al aborto. En ese texto trabajan por estas horas Daniel Lipoveztky y Samanta Acerenza, ambos del macrismo.

Como contrapartida, un grupo de quince legisladores presentó un “contraproyecto” para prohibir el aborto en todas las circunstancias, con la creación de una asignación mensual para la mujer durante el embarazo. La puntana Ivana Bianchi, representante de los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, aportó una iniciativa propia que va en ese mismo sentido.

Fuente: Clarín

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