En estos tiempos de pandemia y cuarentena, en la que llevamos más de 100, estoy casi segura que todos, en algún momento, nos hemos detenido en el silencio de la noche o al calor del sol invernal de la siesta y hemos ensayado algún tipo de análisis o balance de nuestra vida, nuestros afectos, nuestras profesiones.

Yo lo hice, y estoy convencida que una vez que superemos esta etapa tendremos mucha pasión para vivir muchos momentos, porque hemos revalorizado y jerarquizado muchas cosas que antes pasaban casi desapercibidas por el frenesí de la vida cotidiana; pero también nos enfrentaremos a nuevos y riesgosos desafíos.

No está mal “Examinar el pasado, verso por verso, etapa por etapa, baldosa por baldosa / y no llorarse las mentiras; sino cantarse las verdades”, como dice un poema de Mario Benedetti.

Posiblemente, éste sea el punto de inflexión para la nueva vida o “nueva normalidad” que deberemos configurar. Y digo esto porque me he sentado -como muchos de ustedes- frente al espejo de mi pasado y he mirado hacia adentro para encontrar lo negativo y positivo de mi vida. Pero, aunque parezca extraño, también lo hice con mi profesión y nuestro consultorio. Me he puesto a hacer un balance de lo que han sido estos (casi 3 años) del Centro de Kinesiología y Estética Armándola (CKEA) y debo confesar que, afortunadamente, pude obtener una perspectiva positiva.

Expectativas

Los primeros tres valores tres que logro identificar cuando me pongo a pensar en cómo han sido estos años en CKEA son muy palmarios y me gratifican:

a)hemos logrado posicionar al instituto con una valoración muy positiva para nuestros pacientes que lo consideran serio, profesional y nos lo hacen saber; b)constituimos un equipo de profesionales con gran contrición al trabajo, que sabe lo que hace y brinda seguridad y confianza ya que disponemos mucho tiempo en lograr un diagnóstico adecuado para aplicar el tratamiento correspondiente y; c)el abanico de servicios y prestaciones son muy bien consideradas por nuestros pacientes en el entendimiento que están a la altura de sus expectativas y necesidades.

Por supuesto que desde el primer día trabajamos con la premisa fundamental y fundacional que “la estética y la salud” son las dos caras de la misma moneda; y no es posible lograr una sin contar con la otra.

En este conglomerado de vivencias y experiencias nos apoyamos en la idea de que “Kinesiología de la belleza” nos guía día a día. Es un concepto que nació por asociación transitiva ya que son las actividades que desarrollamos en CKEA, y que nos definen y nos brindan identidad.

Escuchamos constantemente la palabra estética para referenciar a la belleza corporal o facial. ¿Cuál es la distinción con la kinesiología estética?, ¿tiene que ver sólo con la belleza?. En respuesta, como lo espera, será no.

El concepto de estética se debe concebir desde un sentido amplio. Es la percepción de la belleza abarcando lo físico, lo psíquico y lo social. La “kinesiologia de la belleza” tiene como fin el mantenimiento, recuperación y promoción de la estética, apoyada en prácticas basadas en el conocimiento científico, la biotecnología y la experiencia. Un acto profesional responsable implica generar expectativas reales y alcanzables. No cumplir con esa premisa da como resultado la frustración y el abandono del tratamiento.

En este sentido, la ética y la estética tampoco son en CKEA valores disociados, ni mucho menos. Esto implica decir que prescribir el tratamiento correcto, determinar la cantidad de sesiones y frecuencia específica para cada paciente, es el punto de partida y de llegada cada día.

Es que existen múltiples tratamientos para esculpir la figura o disminuir la celulitis y la flacidez.

Y, más que habitualmente, se cae en el error de asumir que los aparatos de estética brindarán similares resultados en distintas personas. Desde luego que no es así, y hay una adagio que se puede aplicar aquí: “Cada cual su capacidad según su necesidad”.

Una vez comenzado el tratamiento de estética , una de las claves para asegurar sus efectos es el seguimiento y control. Es muy importante el seguimiento fotográfico de los pacientes para el análisis comparativo. Por otro lado, los controles antes, durante y después de cada tratamiento aseguran su efectividad, pues permite al profesional hacer las correcciones y cambios necesarios para optimizar el fin deseado. También es fundamental el compromiso de una vida sana, alimentación balanceada y ejercicio físico, lo cual potenciará significativamente los resultados.

Hoy la tecnología nos brinda la posibilidad de evitar tratamientos invasivos para la estética, pero también se requiere profesionalismo, formación adecuada y actualización permanente para aplicar tecnología en nuestros pacientes.

Por eso creo que, en todo este tiempo -aun hoy con las dificultades que implica el distanciamiento social-, hemos prestado un servicio adecuado y nuestros pacientes nos lo certifican. Seguramente en el tiempo por venir podremos corregir los errores, ajustar detalles y continuar brindando un servicio vital para continuar creciendo. Me reconforta un balance en estos tiempos porque, mirando con objetividad, podemos cantarnos las verdades y salir para adelante con optimismo.

La efectividad de los resultados depende del trabajo en equipo: paciente – profesional de la salud, paciente – institución, y esto constituye un círculo virtuoso que debemos mantener. El profesionalismo y el compromiso encaminan a la “Salud y la belleza”, los dos pilares en que se sustenta el concepto de ”kinesiología de la belleza”.

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