Al final del día, siempre hay un final del día, en el cuenco de nuestra mano sólo podremos detenernos en aquellas pequeñas piedras que recogimos del camino mientras no advertíamos que eso era precisamente la vida. No parecerá mucho, pero y si al hacer el balance se dibuja una leve sonrisa en la comisura de los labios, quizá debamos darnos por satisfechas. Bajo las piedras se verán unos pliegues que dibujan la palma de la mano. Ellas no nos hablarán ya del futuro que nos espera, sino de lo que finalmente logramos como todo tesoro por este frenético derrotero.

Cuando ya la humanidad superó el año desde el momento que oficialmente se declaró el primer caso en China, y por ende el camino a la pandemia, hemos aprendido que para prevenir el contagio del virus Covid 19 es menester procurar el distanciamiento social y sostener prácticas como el uso del barbijo, lavarse las manos en forma continua y utilizar alcohol en gel.

El suministro de la vacuna permitirá fortalecer nuestro sistema inmunológico para contrarrestar el ingreso del virus o bien morigerar sus efectos y disminuir la posibilidad de contagio a otras personas.

Es cierto que aún quedan muchas dudas y la batalla individual y social contra este flagelo exigirá mucho cuidado, paciencia y, especialmente, información.

No podemos permitirnos el lujo de tener miedo. El miedo no es muy amigo de la ciencia y quien tiene miedo suele paralizarse ante el peligro, por lo que no es un buen consejo para un momento que nos necesitamos lúcidos y en movimiento para cuidarnos.

En este punto hay un aporte importante que ha hecho la kinesiología a el mundo, brindando sus mejores recursos humanos y materiales, para prevenir el contagio a partir de programas y plataformas científicas, llevando tranquilidad a los pacientes para afrontar la contingencia física y mental, preparando espíritus sanos y optimistas en medio de una cuarentena tan larga.

Los kinesiólogos hemos tenido activa participación en este 2020 en instituciones médicas de alta complejidad, públicas y privadas; en clínicas y sanatorios y también en institutos privados integrando equipos competitivos que dejaron con alto profesionalismo vida privada, familia y proyectos en las más arduas de las trincheras.

Vaya entonces el reconocimiento a todos los colegas de todo el mundo que estuvieron a la altura de las necesidades de la población.

Pero vaya también un fuerte abrazo a todos aquellos que -como en el Centro de Kinesiología y Estética Armándola (CKEA)- consideramos que la salud es un proceso integral que no sólo implica la ausencia de enfermedad, sino un concepto integrador de bienestar general. Esto implica cuerpo y alma, para llamarlo de algún modo, y la información y el cuidado de la persona en su proyección personal y social.

Alternativas.

Naturalmente que debe destacarse el enorme esfuerzo de la industria farmacológica para lograr un gran número de vacunas en tan pocos meses y del desarrollo de los profesionales médicos para volcar con gran valía sus conocimientos para intentar salvar la mayor cantidad de vidas posible.

Todos estamos ansiosos para que avancen los procesos de vacunación en el mundo para lograr lo más rápido posible lo que se conoce como “inmunidad de rebaño” y que podamos regresar a una relativa normalidad.

Ahora bien. Dicho esto, se me figura que también es importante revalorizar a aquellos que complementaron estas prescripciones científicas con otras actividades que coadyuvan a una mejor e integral calidad de vida.

Consideramos que el incremento de nuestras defensas y el fortalecimiento del sistema inmune está también vinculado al equilibrio de una vida sana, a la alimentación correcta, apelando a la actividad física para mantener el cuerpo en forma y, por supuesto, a afrontar la vida con un esquema inteligente y de autocuidado que nos aleje del estrés y de los problemas y personas tóxicas.

Muchos kinesiólogos debieron reinventarse en esta pandemia y trabajaron con sus pacientes de manera online, se generaron plataformas para la prevención del contagio al fomentar personas más sanas y activas, que se cuidaran a sí mismas y que cuidaran a la sociedad.

Las terapias y los contactos favorecieron a los pacientes, pero también a los kinesiólogos que debieron desaprender técnicas inadecuadas y reaprender a trabajar en equipos interdisciplinarios contra un enemigo volátil, inasible y muchas veces indescifrable.

Desde esta columna queremos reconocer a quienes con honestidad y humildad aportaron desde la nutrición, la fisioterapia, y a todos los profesionales que hicieron hincapié en la prevención aligerando el trabajo de médicos y sanitaristas que debían a diario trabajar a destajo en hospitales y centros médicos con el riesgo permanente del desborde de la capacidad e infraestructura.

Sin este trabajo silencioso mucha mayor hubiese sido la presión con más casos en hospitales y clínicas.

Que nuestros pacientes entiendan la importancia de una alimentación sana y equilibrada hace un gran aporte al sistema inmunológico. Que se concienticen de tener un peso adecuado para evitar enfermedades que podrían ser la indeseada puerta de acceso al virus, es clave. Que entendamos al cuerpo como un sistema donde todo se interrelaciona, interdepende e interinfluye es trabajo de muchos profesionales que hacen escuela con enjundia y dedicación todos los días.

Aquellas actividades, que muchas veces son consideradas alternativas con cierto desdén, tienen como norte disminuir los niveles de tensión en la vida social de las personas, buscan canalizar los problemas de la vida cotidiana para evitar que somaticen negativamente y, naturalmente, tendrán un directo impacto en sistemas más fuertes y personalidades capaces de afrontar con más herramientas el ingreso de enfermedades.

Pues no se trata en este tiempo sólo del Covid 19, sus estrategias inaprensibles y su lógica incierta. También debemos prestar atención a un fuerte esquema de prevención, y para ello la información y una mirada holística pueden resultar clave a la hora de posicionarse ante los avatares de este tiempo.

Definiciones.

El concepto de bienestar requiere contar con todas las vitaminas necesarias, disfrutar de la alegría familiar, de amor y los amigos, de la actividad al aire libre y de un muy riguroso y controlado relacionamiento social con distanciamiento.

Por eso es importante no tener miedo y alcanzar la plenitud, aun en circunstancias como las actuales.

El miedo es inmunosupresor y sólo empuja hacia disvalores como enfermedad, debilidad, ansiedad, sufrimiento.

Los desafíos de la pandemia modificaron los hábitos de todos. También los de los kinesiólogos y los especialistas que trabajan en la prevención.

Enhorabuena que existan hoy profesionales que aconsejen una simple caminata diaria, ejercitar el misterio del amor, recuperar relaciones con viejos amigos, ganar nuevos, utilizando cualquier método posible, pasear en familia, adentrarse en una buena comida, proteger a las mascotas y tantas cosas sencillas que nos devuelven el equilibrio y nos permiten que las angustias nos aflijan y terminen quebrando el espíritu resiliente que todos tenemos.

Desde CKEA queremos cerrar estas líneas de la actual semana con dos consejos sencillos para afrontar estos tiempos complejos, en este orden pero con la misma importancia: a)consulta siempre a su médico ante cualquier síntoma o malestar; b) escucha tu corazón, revisa tu reloj biológico, atiende con fruición y seriedad aquellos llamados o mensajes, aunque no sepas bien de dónde provienen, pero que te aconsejan que vivas plenamente, que seas feliz, que disfrutes de las pequeñas cosas de la vida y que te nutras del cariño de los seres queridos.

Come sano, haz ejercicio y mantén un sistema de vida en el que te sientas segura y contenida.

Aunque no pueda medirlo o ponderarlo, te aseguro que allí reside gran parte de las fortalezas de tu sistema inmunológico que no sólo te harán más fuerte ante cualquier virus, sino que estarás ayudando a una sociedad mucho más equilibrada.

Ese es el sencillo y humilde mensaje que te brindamos desde CKEA y te esperamos para cualquier consulta.

Para más información podes escribir al WhatsApp 3434462213 o en nuestras redes: instagram: @ckearmandola

Facebook: CKEA de María José Armandola

Dirección: Casa central: Vélez Sarsfield 721. Sucursal: Mitre 171, los dos en el Parque Urquiza de Paraná.

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