La Fuerza Aérea reconoció a Gonzalo Britos Venturini, el piloto paranaense que falleció este miércoles tras eyectarse de su avión en Córdoba. "Un halcón que se mantendrá de manera eterna como un custodio de los cielos argentinos", destacaron sus colegas.

Nació el 11 de diciembre de 1985 en la ciudad de Paraná, en el seno de una familia aeronáutica y con un padre suboficial que prestó actividad dentro del Grupo Técnico 2. En la ciudad, transitó su educación ya ligándose al plano aéreo, en un colegio que le brindó sus primeros contactos con aeronaves y poniendo su dicha en el mantenimiento de distintos equipos dentro de las instalaciones de donde antes su padre había prestado servicios. Ese paso educativo le brindó su primer pergamino en el rubro: técnico aeronáutico.

Su periodo de formación dentro de las alas de la Fuerza Aérea Argentina lo llevaron a recibir el mejor promedio en instrucción militar para luego consolidarse con otro título ya dentro de su nueva casa, egresó como licenciado en Sistemas Aéreos y Aeroespaciales.

A partir del año 2010 Gonzalo Britos Venturini se vuelca a realizar el Curso de Aviador Militar, el cual realiza durante dos años. Durante el primero, toma contacto directo con el manejo de una aeronave militar, volando el sistema B-45 Mentor. Ya para el ultimo año, pasa a adiestrarse en el sistema T-34C Turbomentor, recibiendo ese mismo año el premio al mejor promedio general de egreso, mejor promedio de estudios y mejor promedio en la etapa «formación aérea».

Un piloto de vuelo alto como Gonzalo buscaría volar en los sistemas de mayores prestaciones de la institución, es por eso que a partir de su egreso, se destina a la BAM Moron a la espera de vacante para realizar el Curso de Estandarización de Procedimientos para Aviadores de Combate (CEPAC). Durante su tiempo allí, vuela el sistema Cessna 182, esperando aquella definición que lo ponga arriba de un reactor.

Ese gusto se lo da primeramente con el IA-63 Pampa II, con el cual logra nuevos hitos en su carrera aeronáutica: premio al mejor promedio general, mejor promedio en tácticas aire-aire y mejor promedio en tácticas aire-tierra, utilizando desde ya a ese caballo de batalla fabricado en FADeA.

Sus méritos lo llevaron directo a esa cuna de cazadores, la V Brigada Aérea, donde el sistema OA/ A-4AR lo esperaba. Desde el 2015 dedicó su pasión realizando el Curso Básico Operacional del sistema asentado en Villa Reynolds.

Con un breve paso por la Escuela de Aviación Militar en Córdoba, en el año 2016 vuelve a esa cuna donde se consagró Jefe de Escuadrilla, volando un sistema al que solo los mejores acceden. A partir de este año y con la categoría de instructor y piloto de vuelo de mantenimiento, su profesión de custodio de los cielos argentinos se solidificó al Fightinghawk, aeronave con la cual, un fatídico día como este miércoles, realizaría su última misión.

Comentá y expresate