A Mauro Zárate no sólo lo trataron de traidor. Además de acordarse de su familia, algunos hinchas de Vélez le desearon que "se rompa", es decir, que sufra una grave lesión física que le impida poder jugar al fútbol, al menos por un tiempo. El recibimiento al delantero fue hostil, como se preveía, y violento por momentos.

"El que no salta es un traidor o Vos sos hincha de Boca la p...", fueron algunos de los gritos del público local en contra el exídolo. Lejos de responder o hacer algún tipo de seña, Zárate se mantuvo calmo y con la cabeza erguida escuchó las estrofas del Himno Nacional Argentino mientras le llovían silbidos y cánticos en su contra.

Una de los tantos carteles que se pudo ver en el Amalfitani lo sostenía una niña, de alrededor de 10 años, con un adulto detrás suyo en la que comparaba a Zárate con una situación escatológica.

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Zárate se fue en julio del año pasado a Boca cuando tenía todo arreglado para renovar con el elenco de Liniers. Meses antes, en enero de 2018, había manifestado públicamente que nunca jugaría, en la Argentina, en otro club que no fuera Vélez. Por eso, los hinchas del Fortín se sintieron "traicionados". De allí el encono con el futbolista surgido de las inferiores del equipo velezano.

Vélez recibió a Boca por los cuartos de final de la Copa de la Superliga. El próximo jueves, a las 21.10, se jugará la revancha en la Bombonera.

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