El drama por el que pasó la familia Gigliotti es sólo uno de los tantos que suelen darse en distintas partes del país. Ellos son una familia solidaria y tuvieron bajo su cuidado a “Kiki”, una criatura que llegó a sus vidas a los pocos meses de haber nacido. Sin embargo, su “transitoriedad” se excedió de los plazos establecidos (seis meses) y el vínculo se estrechó, a un punto tal que él llegó a llamar “mamá” a Cristina y “papá” a Sergio.

El 18 de enero la Subsecretaría de la Niñez de Santa Fe, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, pidió su restitución para que fortaleciera lazos con un hermanito recién nacido y pase a convivir con otra familia solidaria. Desde entonces, Sergio Gigliotti y Cristina Morla encabezaron una lucha ejemplar, día a día y en su ausencia.

Era cierto, la legalidad no los avalaba porque los plazos establecidos estaban vencidos, pero no por culpa de ellos. Kiki ya había pasado un año y ocho meses con la “familia que él adoptó”, como dice Sergio. Ahora se lo ve más tranquilo, luego de que un fallo histórico de la Justicia de Santa Fe, conocido hace dos semanas, les devolviera a Kiki tras 120 días sin su presencia. Durante ese tiempo, que les pareció interminable, el objetivo de recuperarlo mitigó el dolor de la ausencia. Ahora, de nuevo juntos, desbordan de alegría y quieren adoptar a él y a su hermanito.

“Estamos más tranquilos, felices de poder compartir otra vez con Kiki. De que él esté otra vez donde quería estar porque, ojalá pudieran verlo, él quería estar aquí. Al momento del reencuentro, en la Subsecretaría pudieron ver el vínculo que él había generado con nosotros, que no era mentira porque después de cuatro meses me pidió upa a mí y se puso a jugar con mi gorro, y cuando la vio a Cristina le dijo ‘mami’. Él nos adoptó como papás, como familia, nunca mentimos en eso, él lo expresó siempre así. Por otra parte, estamos fortalecidos. Sabemos que falta un paso, que es la adopción definitiva, pero tenemos el mismo convencimiento y más fortaleza porque él está al lado nuestro”, le comenta Sergio a Clarín.

-¿Sienten que fue histórico el fallo de la Cámara de Apelaciones?

-Eso lo dirá el tiempo. Nosotros somos dos papás que sentíamos que teníamos que golpear todas las puertas para lograr lo que se logró. Creemos que finalmente se respetaron los derechos del niño. Kiki no estaba siendo tratado como un sujeto de derecho, a pesar de sus tres años, como cualquier persona. Siempre confiamos en la justicia, lo seguimos haciendo. Entendemos que la justicia es impartida por seres humanos y que a veces se equivocan, como ocurrió, a nuestro modo de ver en estos meses que estuvo sin nosotros, para dolor de Kiki y nuestro.

-¿Cómo fueron estos cuatro meses sin Kiki?

-Interminables. Pensando cómo estaría él, que es un nene y nos considera su familia. Las lagrimas y el dolor no nos quitaron tiempos para ver qué puertas golpeábamos, cómo lo hacíamos, hablar con quien quisiera escuchar para que sean respetados sus derechos. Algunos amigos nos dicen: ‘¿Ustedes se dieron cuenta de lo que hicieron?’ No, pero hicimos lo que cualquier papá hubiera hecho si le sacan a su hijo. Nos apoyamos entre nosotros, pero sentimos el respaldo de miles de argentinos. Si nos ponían una pared enfrente íbamos a empujarla. Aquel 18 de enero, antes de despedirnos, Cristina le dijo “vamos a vernos de nuevo, Kiki” y él le contestó: “Sí, mamá”. No podíamos fallarle porque las mamás no mienten. Sabíamos que cuando él nos viera iba a pasar lo que pasó. Abrazarnos y llamarnos papá y mamá.

-¿Ahora van a ir por la adopción de Kiki y su hermanito?

-Ya comenzamos. Hay un pedido de adopción presentado por Kiki y otro por su hermanito. La Justicia no lo rechazó, como dijeron algunos funcionarios. El 26 de febrero nos enteramos del nacimiento del hermanito, fuimos a verlo con Kiki y al conocerlo hablamos con nuestros abogados para que hagan la presentación. Desde algunos ministerios dicen que el Registro Único Provincial de Aspirantes a Guarda con fines Adoptivos es el que determina la adopción, y no es así. Pertenece al Poder Ejecutivo y sugiere un expediente para que tenga en cuenta la Justicia. Si fuera así, la justicia de Familia no tendría sentido. Hay un desconocimiento o se está informando mal.

-Existen muchos casos similares en el país ¿qué les dicen a los que atraviesan por un momento así?

-Sería atrevido e irrespetuoso al decirles qué hacer porque cada situación es diferente. El dolor debe ser parecido. Lo único que decimos es que hagan lo que les dice el corazón. Eso se fue dando solo, pero con la ayuda de muchas personas. Hay que dejar que el corazón hable.

Fuente: Clarín.

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