En medio de la recuperación económica global, el costo del gas licuado se disparó en el mundo, lo que complica la negociación del Gobierno Nacionalcon el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que el aumento de las tarifas será insuficiente para bajar los subsidios.

El aumento de las tarifas de energíadurante 2022 no alcanzará para reducir los subsidios y achicar el déficit fiscal por ese mecanismo, aunque buscarán la manera de maximizar el uso de combustibles más baratos.

Incluso, al contrario de lo necesario para llegar a un acuerdo con el Fondo, aseguran que la subvención del Tesoro Nacional seguirá creciendo el 2022, lo que hará que el FMI ponga el foco en este punto.

Esto es por la crisis energética a nivel global, que elevó los costos del gas en el mundo y disparó las alertas en el Gobierno de Alberto Fernández.

Con este panorama ya hay rumores que sobrevuelan la Casa Rosada que dicen que la suba de tarifas generalizada del 20% con segmentación para unos 500.000 usuarios será insuficiente para acercarse al 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI) que deberían marcar los subsidios a fines de este año.

Esto significa que a pesar de que el Gobierno quitará subsidios a los hogares con mayor poder adquisitivo, la suma general de subvenciones crecería por el mayor costo de importación de los combustibles como el gas.

En la Secretaría de Energía ya prevén que las importaciones de gas licuado se pueden triplicar o más en el invierno, principalmente por su precio y por las cantidades.

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En este escenario, la operación del sistema eléctrico maximizará la utilización de combustibles líquidos en las centrales termoeléctricas. Aunque el gasoil y el fuel oil son más contaminantes e ineficientes, ocasionalmente están más baratos que el GNL, que habitualmente lo sustituye.

Según una figura importante del sector consultada off the record por El Cronista,el 2021 habría cerrado con el equivalente en pesos a 10.910 millones de dólares en subsidios; es decir, un 2,4% del PBI. Es una cifra considerablemente superior al 1,7% presupuestado.

"En un escenario macroeconómico no disruptivo, en 2022 las subvenciones a la energía se incrementan en aproximadamente 2500 o 3000 millones de dólares, dependiendo los precios internacionales que se consideren. Con un aumento plano para todos del 25% la cuenta arroja u$s 12.500 millones, con un precio de importación de gas licuado de u$s 20 por millón de BTU", dijo esta persona.

El FMI presta detallada atención en estos números desde 2018. El final del programa Stand By y el congelamiento de las tarifas volvió a incrementar la carga de subsidios del Tesoro en el presupuesto.

Para conseguir el ansiado nuevo programa con el FMI, las tarifas de energía son un punto fundamental, sobre todo teniendo en cuenta la imposibilidad política para el Gobierno por la impopularidad de ajustar el gasto público mediante jubilaciones, pensiones, planes sociales y salarios

Con el fin de la Resolución 46/2017, que reconocía precios diferenciales a la explotación de algunos yacimientos de la formación neuquina Vaca Muerta y otros en la Cuenca Austral, el Gobierno estima un ahorro fiscal de u$s 600 millones.

Para reducir las importaciones, en las últimas semanas, la administración de Alberto Fernández viene tratando de apurar la licitación de la construcción de un gasoducto desde Vaca Muerta.

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