El dato era desconocido hasta ahora. A los pocos meses de asumir el gobierno de Mauricio Macri, desde la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) modificaron una serie de teléfonos celulares para hacerlos más seguros. Esos aparatos fueron distribuidos entre distintos funcionarios e incluso el propio Presidente recibió el suyo.

Además de Macri, los funcionarios que recibieron este aparato son: el jefe de Gabinete Marcos Peña, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, el jefe de Gabinete bonaerense Federico Salvai, el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, el director de la AFI Gustavo Arribas y su subdirectora Silvia Majdalani, además de toda la plana mayor de la casa de los espías.

Uno de los aparatos que se usaron para modificar fue el Nexus 6P, de Google, el cual viene con la versión más libre del sistema operativo Android, que también es de la misma empresa. Los teléfonos fueron modificados en forma física, es decir que se les alteró el hardware original y también se les cambió el sistema operativo original con el que vienen de fábrica. Se le instaló un software programado por los hackers de la AFI, al que bautizaron Criptex, en homenaje al artefacto encriptado que aparece en la novela de Dan Brown, “El Código Da Vinci”.

Criptex

Cuando se entregaron los aparatos a los funcionarios, todos venían con el mismo fondo de pantalla azul y en letras blancas la palabra “Criptex”. Al móvil no se le pueden instalar más aplicaciones que las que instaló la AFI y desde ese organismo le recomendaron a los usuarios que no lo usen para navegar y que las llamadas entre los aparatos de esa flota serán encriptados, pero si llaman a otros teléfonos no.

El encriptado consiste en crear una conexión punto a punto entre esos teléfonos para que los llamados sean seguros. Además, la posibilidad de hackear los teléfonos sería ínfima. Como en las películas, no se podría acceder a la cámara ni tomar posesión del aparato. Incluso, el servicio de Inteligencia israelí habría realizado una prueba a pedido del servicio de Inteligencia argentino e intentaron hackear uno de los aparatos. No habrían podido. Al menos, eso informaron.

La mala noticia para los desarrolladores de la casa de los espías es que varios de los funcionarios que recibieron el aparato los guardaron en un cajón sin siquiera mirarlo. La explicación radica en el prejuicio y la desconfianza que recae sobre ese organismo. “Imaginate que con todo lo que se dice sobre la AFI, lo último que voy a hacer es usar un teléfono que me dan ellos”, confesó un funcionario que nunca prendió el aparato.

Comentá y expresate