Juana Viale se puso al hombro el programa de su abuela, los clásicos almuerzos y cenas acompañada por invitados que marcan agenda. El último fin de semana, Mirtha Legrand volvió a ocupar su lugar y mantuvieron un ameno encuentro familiar con agradecimientos y emoción. A pocos días de aquel momento televisivo, la nieta de la diva de los almuerzos se animó a hacer un balance del año difícil en que le tocó conducir.

El año no fue fácil para la familia Legrand-Tinayre. A la muerte de José Martínez Suárez se le sumó la de Silvia Legrand y Sofía Neiman, junto a la pandemia de coronavirus que obligó a Mirtha a recluirse para evitar un contagio. "Tardé seis meses en ver a mi abuela. Igual que a mis padres, a mis hermanos, a mis amigos. Mis hijos varones no pudieron ver a su papá durante todo el confinamiento porque es chileno y vive allá. Pasaron muchas vidas en esta cuarentena. Aprendí a soportar el extrañar mucho a mis seres queridos. Siempre me apoyé en mi familia, en mi mamá, en mi papá, en mis hermanos. Extrañaba abrazarlos, compartir una comida. Y extrañaba que alguien me aguantara a mí...", confesó en diálogo con Clarín.

Por otro lado, reconoció que lo que más le dolió este año fueron las críticas que recibió al conducir el programa: "Me dolieron mucho. Me dijeron golpista, gorila. Y no soy ni golpista ni gorila. Me afectaron, claro... ¡Yo lloraba! Después, decía: 'Esto no puede ser', hay que darle una vuelta de tuerca para mí y para mi sensibilidad. La gente no puede decir cualquier cosa que se le cruza por la cabeza”.

Viale agregó que aún desconoce si todo lo que tuvo que atravesar la hizo más fuerte, pero si está segura de haber armado “un buen escudo, ese cuero de chancho que uno va adquiriendo. Me pasó más que nada en los primeros meses porque yo era muy nueva. Después pensé: 'A mi abuela le han dicho todas las palabras del diccionario y las que no existen también. Y ella siempre estoica'”.

Fuente: Teleshow

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