"Ni a un animal se lo mata como lo mataron a mi hijo. Lo dejaron tirado cuatro horas. Así como se murió me lo devolvieron, desnudo. No tuvieron compasión, se burlaron, eso es lo más doloroso" señaló al Nueve la mamá de la víctima.

Gabriel tenía 20 años, y falleció de un disparo en la cabeza en el marco de un supuesto intercambio de balazos con dos agentes, que fueron apresados preventivamente pero rápidamente recuperaron la libertad.

"No tenían derecho a matarlo. Si él hubiera matado a un Policía, a los cinco minutos hubiese ido a un penal. Gabriel era un chico muy tranquilo y no se metía con nadie" finalizó la mujer.

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