El primer ministro británico, Boris Johnson, afirmó el lunes que quiere inspirarse en el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, quien en los años 1930 creó el "new deal", para reactivar la economía de Reino Unido, duramente golpeada por la pandemia de coronavirus.

"Creo que es hora de un enfoque 'rooseveltiano' en Reino Unido", dijo Johnson a Times Radio, refiriéndose a la política de recuperación económica basada en la demanda y la intervención estatal puesta en marcha tras la Gran Depresión en Estados Unidos.

El líder conservador debe pronunciar el martes un discurso en el que anunciará un programa de inversión masiva en las infraestructuras del país.

Durante su campaña electoral a finales de 2019, Johnson ya se había comprometido a inyectar millones en los servicios públicos.

"Lo que vamos a hacer en los próximos meses es duplicar nuestro programa original que se centró en inversiones en infraestructura, educación, tecnología, para unir al país", aseguró.

El programa incluye un plan de reconstrucción de escuelas de 1.000 millones de libras (1.230 millones de dólares, 1.100 millones de euros). Comenzará en el curso 2020/21 e incluirá inicialmente 50 proyectos.

Johnson prometió que tras esta crisis Reino Unido no volverá a las políticas de austeridad impuestas hace diez años cuando el también conservador David Cameron estaba en el poder.

El "new deal" de Johnson se fundará en la creación de nuevas infraestructuras. Incluso teniendo en cuenta el hecho de aumentar la deuda pública.

"Todo el mundo entiende que cuando salgamos de esto habrá tiempos difíciles, pero Reino Unido tiene una economía increíblemente dinámica y resistente y vamos a salir adelante muy, muy bien", afirmó Johnson.

El confinamiento contra el coronavirus provocó una caída del 20,4% del Producto Bruto Interno (PBI) británico sólo en abril, un récord histórico.

Sin más ayuda del gobierno, el desempleo podría alcanzar niveles que no se veían desde los años 1980 y superar el pico de 3,3 millones de parados alcanzado en 1984, informó el domingo el diario The Observer, citando un análisis de la Biblioteca de la Cámara de los Comunes.

Fuente: Ámbito

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