La disminución de los rayos solares durante los meses fríos, es la época ideal para programar algunos de los tratamientos estéticos que nos devuelven la vitalidad. El rostro, por ejemplo, permanece expuesto a las variaciones del clima gran parte del día, por lo que sus cuidados no tienen temporada baja. Más bien, podemos afirmar que todo lo contrario.

Es en esta época del año, especialmente, cuando resulta vital continuar y hasta incrementar la atención sobre esta parte de nuestro cuerpo que, por otra parte, es nuestra carta de presentación social. Observemos cuánto nos molesta en este tiempo de pandemia, barbijos y cubrebocas no reconocer a alguien que nos saluda o nos mira buscando respuesta al encuentro social y el rostro cubierto nos impide el reconocimiento inmediato del otro. El rostro es el primer reflejo de nuestra identidad y a través de él expresamos no sólo lo que somos, sino también lo que pensamos y hasta lo que sentimos.

El infierno sigue siendo la mirada de los otros, y si como se dice popularmente los ojos son la ventana del alma, el rostro es la fachada por la cual el otro nos reconoce y nos define. De allí que su protección y cuidado no comprende sólo aspectos sociales y de salud; sino también, y principalmente, estéticos. A todos nos gusta que el otro nos vea bien y su ponderación tendrá sobre nosotros tendrá que ver, también, en cómo nos reconoce. Esto elevará el umbral de nuestra autoestima y eliminará barreras y prejuicios que tenemos internalizados y muchas veces nos inmoviliza para hacer cosas que nos gustan y no hacemos.

Por eso es importante contar en nuestros domicilios con cremas de limpieza, hidratación, nutrición, junto con un buen protector solar. Así, cuando la acción de los rayos solares sobre la piel disminuye es el momento más recomendado para rejuvenecer el cutis, quitar las impurezas de la contaminación ambiental y aumentar la tersura.

A la sequedad que se produce luego del bronceado se suman otros factores que dañan la piel del rostro: las bajas temperaturas, la calefacción de los ambientes y la disminución en el consumo de líquidos, los cuales provocan sequedad en las mejillas y los labios y reducen la elasticidad.

Hoy en día la tendencia es hacer tratamientos no invasivos de rejuvenecimiento facial con tecnología de última generación, que sin dudas tienen excelentes resultados.

Qué tratamiento elegir

Si bien la mayoría de quienes recurren a tratamientos estéticos faciales corresponden a la franja etaria comprendida por personas que oscilan entre los 35 a 80 años, lo cierto es que a partir de los 25 años, tanto hombres como mujeres, ya pueden empezar a recibir asesoramiento para saber cómo cuidar la piel del rostro y para prevenir y retrasar signos de envejecimiento. Cuando antes se comienza menos dificultades tendremos los profesionales en contener la evolución natural del envejecimiento.

El paso del tiempo y el descuido de nuestro rostro ante los efectos naturales se evidencia en líneas de expresión, arrugas, manchas, sequedad, pérdida de vitalidad, del volumen y del contorno facial.

Actualmente, la tecnología constituye un gran pilar para los cuidados estéticos y quienes abordamos estos problemas desde la medicina podemos apoyarnos en aparatología en base a luces Led o Infrarrojas como son IPL, dermoleds, Crioradiofrecuencia. Estos avances son muy útiles para disminuir manchas o marcas de la piel que pueden ser de acné, también para estimular la formación de colágeno, y el tensado de fibras que mantienen la firmeza de la piel como el colágeno y la elastina.

A estas innovaciones debemos sumar los ya conocidos peelings químicos que, gracias a la evolución de la industria cosmética que ha puesto en el mercado nuevos tipos de ácidos exfoliantes, ya no son agresivos como los que se practicaban hace algunas pocas décadas atrás.

Evolución

Pero ante tanta y variada oferta, resulta imposible no plantearse algunas preguntas clave que, con profesionalismo, honestidad y sentido común, debemos plantearnos juntas con la paciente que busca algún tratamiento y necesita un asesoramiento para avanzar en forma sistémica y continua en la mejora de su rostro: ¿Me vendría bien probar algo de eso?; ¿Lo necesito realmente? ; ¿Cuál es la mejor opción para mí?; ¿Conviene ir y pedir el mismo tratamiento que se aplicó mi amiga que luce tan espléndida?

De allí que el vínculo que nace de la consulta con la paciente debe estar basada en un concepto sensible de uno y otro lado: la confianza.

Es fundamental conocer de qué se trata cada tratamiento y recibir asesoramiento personalizado para lograr resultados más naturales, precisos y satisfactorios, según las necesidades de cada persona.

Es por esto que en CKEA realizamos consultas sin cargo personalizadas para poder recomendar el mejor tratamiento dependiendo de cada persona, edad, biotipo cutáneo y lo que quiera mejorar.

Algunos de los tratamientos que más se solicitan en esta época son: el Hifu facial o Lifting sin cirugía, también peeling químicos, luz pulsada, dermoleds, puntas de diamantes, Crioradiofrecuencia, entre otros.

Es irreal pensar que se puede luchar contra el paso del tiempo, Pero también es importante saber que los pequeños cuidados durante toda la vida van a generar una gran diferencia, en el presente y en el futuro.

Es importante saber que esta carta de presentación que es nuestro rostro debe lucir lo mejor posible; porque nada más sabio que el dicho popular que asegura que “no hay segunda oportunidad para causar una buena primera impresión”.

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