La fuga de nueve presos este miércoles al mediodía en la autopista Rosario-Santa Fe, cuando eran trasladados hacia la cárcel de Coronda en un colectivo del Servicio Penitenciario, provocó que la investigación judicial, a cargo de la fiscal Karina Bartocci, apunte a la supuesta complicidad de diez agentes que viajaban con 13 reclusos -de los que solo nueve se sublevaron-, que no llevaban esposas.

Al atardecer, la investigación cambió de manos. El fiscal Marcelo Maximino, quien había estado en el lugar del hecho poco después de las 15, estuvo al frente de la causa en las primeras horas, y luego terminó en poder de Bartocci, de la Unidad de Violencia Institucional. Esto responde a que con el correr de la tarde tomó más fuerza la hipótesis de que en la huida de los nueve presos tuvieron responsabilidad los miembros del Servicio Penitenciario. Son diez agentes a los que les retiraron sus armas y sus teléfonos celulares para ser analizados.

No obstante, hasta el momento ninguna fuente ocial conrmó las distintas versiones que surgieron a lo largo del día sobre esta fuga espectacular, que se produjo a pocos kilómetros de la emboscada ocurrida el 21 de marzo de 2017 contra una combi del Servicio Penitenciario que trasladaba a tres de los acusados del crimen de Claudio “Pájaro” Cantero, como Luis “Pollo” Bassi, Rubén Muñoz, alias “Macaco”, y Milton Damario. Los tres fueron absueltos dos semanas más tarde por ese asesinato.

¿Emboscada o entrega?

El hecho que ocurrió después del mediodía de este miércoles insinuaba, en un principio, ser similar, aunque con el correr de las horas tomó otro protagonismo el rol de los agentes del Servicio Penitenciario. Durante las primeras horas después de la fuga de los presos se manejó como principal hipótesis que el colectivo del Servicio Penitenciario había sido emboscado por dos autos, un Fiat 147 y un VW Surán color negro. No estaba claro si desde los vehículos habían disparado contra el móvil penitenciario.

Luego empezó a tomar más fuerza otra hipótesis, que apuntaba que se produjo una especie de rebelión interna en el colectivo del Servicio Penitenciario, cuando el móvil hizo una mala maniobra. Los reclusos, que unas horas antes habían participado de la sesión de visitas en la Unidad Penal III de Rosario, habrían robado parte de las armas de los diez agentes penitenciarios. Y luego se habría producido un enfrentamiento con algunos de ellos.

El detonante de esta rebelión habría sido un principio de incendio en la parte trasera del colectivo, que lo habrían originado los presos, que cuando se acercó un agente penitenciario lo redujeron y le sacaron el arma. Luego, redujeron a otros cuatro, a quienes también les robaron el armamento.

En dos autos

Nueve reclusos salieron del colectivo y se enfrentaron con los otros efectivos. Uno de ellos resultó herido. Y se dieron a la fuga tras robar dos autos, un Fiat 147 y un VW Surán. Un grupo huyó con esos vehículos y dos a pie, que fueron recapturados unas horas después.

Un automovilista, que fue testigo del hecho, dijo a una radio local que vio a uno de los presos disparando con dos pistolas agazapado detrás del colectivo contra uno de los agentes, que junto con otro compañero, resultaron heridos, uno de ellos en el hombro.

Ángel, el testigo que habló con la radio santafesina, quien fue el que llamó al 911 para avisar lo que estaba sucediendo al mediodía en la autopista, dijo que vio a por lo menos siete presos escapando por una zanja que está junto a la banquina de la ruta.

El Fiat 147 fue encontrado durante la tarde en la zona sur de Rosario, en jurisdicción de la seccional N°30. Del otro auto no había rastros aún.

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