Otra vez, la inflación vuelve al centro de la escena en el país. Desde las familias que van día a día al supermercado, el comerciante que con lo justo cubre los costos, el pequeño y mediano empresario que debe sostener la actividad y el empleo y hasta el chacarero que necesita pagar los insumos para seguir produciendo, todos coinciden en que la suba de precios los afecta.

La crisis cambiaria que vive la Argentina desde fines de abril provocó una devaluación por encima del 50%. Con fluctuaciones de por medio y políticas de Estado inertes para "controlar" las variables, el dólar llegó casi a los 30 pesos. Pero a pesar de lo que intentan esconder algunos, el famoso "pass through" se siente poco a poco. El traslado a los precios resulta inevitable y la cadena no se detiene hasta llevarlo al último eslabón.

De acuerdo al Relevamiento de Expectativas de Mercado -REM- que realiza el Banco Central de la República Argentina -BCRA-, consultoras y economistas coinciden en que 2018 cerrará con más del 30% de inflación y que recién 2019 se perfila para un 20%. Los combustibles, las tarifas de los servicios públicos y los alimentos y bebidas son los principales ítems que impulsan esta suba generalizada de precios.

Claro está, el proceso inflacionario no impacta de la misma manera en todos los sectores, aunque es un problema estructural que persiste en la economía y altera cualquier intento de crecimiento y desarrollo que generan las fuerzas productivas. Saldrán perdiendo los trabajadores con su capacidad adquisitiva por salarios atrasados, los comerciantes con la necesidad de ventas y hasta los industriales y agropecuarios con la producción.

Se vienen meses difíciles, admitió el Gobierno nacional través de la figura de Dante Sica, el reconocido economista que tomó las riendas del Ministerio de Producción para evitar que la recesión no se extienda más allá de un semestre. Dentro de las variables a revisar está también la del financiamiento, que se encareció a raíz de las altas tasas de interés que determinó el BCRA para contener a los especuladores, la disparada del dólar y la inflación.

Una vez más, aunque nunca haya terminado de irse, la inflación volvió a estar en boca de todos. Pasó la fiebre del Mundial por la eliminación de la Argentina y en el comentario de pasillo y de barrio vuelven a estar presentes los problemas cotidianos. En las encuestas, es la principal preocupación de los argentinos. Ni siquiera la vuelta al FMI había generado tal malestar. No es para menos, pues cuando la economía se siente en el bolsillo, ahí todos palpamos lo que en realidad está pasando.

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