Maximiliano Hilarza brindó su declaración este martes en la segunda jornada del juicio contra el sacerdote Justo José Ilarraz. "Viví de nuevo esos momentos. Al sentarme frente al tribunal, me sentí como ese chico de 13 años. No era el hombre de 40 en esa habitación", expresó conmovido en diálogo con Canal Nueve Litoral.

"Hoy conté lo que viví y lo que me pasó en el Seminario. Me costó poder hablar, porque hay que tener en cuenta que estos hechos pasaron hace unos 30 años y yo no tuve ningún tipo de ayuda psicológica. Fue la primera vez que lo conté. Al hablarlo ahora, me descompensé un poco, por el asma", manifestó.

"Cuando empecé a relatar los hechos más importantes, al entrar en lo más hondo de lo sucedido, se me bajó la presión, tuve un ataque de asma y un ataque de nervios", indicó Hilarza. Ante esa situación, se retiró a otra sala y regresó cuando estaba recuperado y podía continuar. Su declaración duró alrededor de tres horas.

"Haber declarado, a mí no me cambia nada; me siento tal cual entré, con el mismo dolor. Lo mío va a seguir estando ahí, mi tarea va a ser sanar a partir de ahora, pero esto no se termina, vamos a seguir con el mismo peso y la misma carga de siempre", lamentó.

Hilarza denunció que fue abusado sexualmente por Ilarraz durante tres años en el Seminario de Paraná. "Ocurrió en el primer año del internado y durante los dos años siguientes. Pero los abusos no terminan con la parte física. Los abusos siguieron con la parte psicológica, después de que yo saliera del Seminario. Eso no me permitía a mí ni hablar ni contar ni decir nada", dijo.

"Repitió el mismo método con todos"

"Yo fui una de las víctimas de Ilarraz, pero a través de mí también fueron abusados mi mamá, mi papá, mis hermanos y mi familia, porque Ilarraz no solo se aprovechó de mí de manera física, sino también de todos los demás, a través de la mentira, de la intromisión en mi familia para que yo no hablara", enfatizó Hilarza.

"Yo diría que Ilarraz es un enfermo serial que repitió el mismo método con todos nosotros, conmigo, con mis compañeros, con nuestras familias", aseveró. "Él iba a sentarse a la mesa con nuestras familias para callarnos y presionar para que nosotros no pudiéramos hablar", añadió.

"Ilarraz permanentemente estaba dando vueltas, rondando a la familia, y eso presionaba a los chicos, que teníamos entre 13 y 14 años cuando ocurrió todo esto. Además, tras la investigación canónica le prohibieron acercarse a las víctimas en Paraná o localidades donde las víctimas estuvieran".

"Mi vieja era muy religiosa en ese tiempo y él le seguía mandando postales desde Roma. Entonces ¿cómo iba yo a contarle lo que había pasado? Era muy duro para mí y para la familia", remarcó Hilarza.

"Karlic tendría que estar sentado acá"

Hilarza sostuvo además que el entonces arzobispo y actual cardenal Estanislao Esteban Karlic "tiene el mismo modo de operar que tienen todos: encubrir y trasladar". "Hoy Karlic tendría que estar sentado acá dando explicaciones, no por escrito y amparándose en su investidura", agregó.

"Ahora las autoridades tienen que dar declaraciones porque esto salió a la luz, pero si no salía a la luz, Ilarraz seguía en Tucumán o podía ir a otro lado. Si abusaba en Tucumán lo hubiesen trasladado a otra provincia o a otro país", aseveró.

"Yo soy víctima, vine, me senté, fue muy duro, muy difícil, pero dí la cara. Karlic tendría que hacer lo mismo. No hacerlo por escrito ni esconderse", enfatizó.

Cartas a Ilarraz

La defensa del sacerdote acusado de abuso sexual y corrupción de menores aportó cartas que supuestamente Hilarza le habría enviado a Ilarraz, sin embargo, el denunciante aseveró que no reconoce la letra ni el contenido de los textos.

"Me las mostraron, yo las leí, a pesar de que el defensor se oponía a que yo las leyera. Me preguntó para qué iba a leer todas las cartas. Yo dije que las iba a leer una por una, porque la letra me parecía que no era mía. De hecho, yo niego que esas cartas hayan sido escritas por mí. El contenido de las cartas, además de que no es algo que yo hubiera contado, tiene datos que no se condicen con la realidad", detalló Hilarza.

"Yo no reconozco las cartas. El perito grafólogo deteminará si la escritura de las cartas coincide o no con mi letra. Incluso hay cuatro tipos de letra diferente", señaló. Debido a esta situación, alrededor de las 12 se pasó a cuarto intermedio para que ingresaran efectivos de la División Criminalística a analizar las cartas.

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