En la jornada del martes, los investigadores de la División Homicidios de la Policía provincial pudieron dar con una prueba clave que venían rastreando hace varias semanas: un auto que estaría implicado en la operación criminal en la cual dos sicarios atacaron a tiros al peruano Carlos Daniel Tello Morales, en la zona oeste de Paraná.

Se trata de otro crimen con sello narco ocurrido en Paraná, aunque esto no está cabalmente determinado en la causa, pero sí por las circunstancias y modalidad del hecho, y el entorno de la víctima que está bajo la lupa.

El hecho ocurrió en plena tarde del 30 de marzo, en calle Ameghino y Mosconi, en el barrio San Martín de Paraná. Aún no hay detenidos, pero sí hubo avances en una pesquisa muy reservada que lleva adelante el fiscal Mariano Budasoff con el personal de Investigaciones.

El martes los policías se hicieron presentes en calle Clarck y Casiano Calderón, del barrio Paraná XVI, donde funciona un taller mecánico. Allí localizaron un auto Chevrolet Onix color oscuro, que fue secuestrado. Según se informó a UNO, el vehículo fue identificado en el marco de una serie de averiguaciones que se vienen realizando. Estaría directamente relacionado a una persona que está nombrada en la causa con un posible vínculo con quienes participaron en el plan homicida.

El vehículo fue depositado en una dependencia policial para que en los próximos días se practiquen las pericias de rigor por parte del personal de la Dirección Criminalística en busca de indicios.

Se trata del segundo auto secuestrado en el marco de esta investigación. El primero había sido un Fiat Cronos que funciona como taxi. Fue el domingo 24 de abril, cuando Homicidios realizó un procedimiento en calle Facundo 2444 donde funciona una pensión y secuestró el vehículo que, como el Onix, estaría señalado como involucrado en el hecho.

Si bien a Jairo Morales lo mataron dos sujetos en motos, estos vehículos tendrían alguna participación importante en el crimen que podría estar vinculado al narcotráfico.

Desde el primer día, la investigación se mueve bajo mucha reserva, y como suele ocurrir en este tipo de casos, hay una gran hermetismo en el entorno de la víctima que no solo no ha aportado información, sino que también han perjudicado el esclarecimiento del hecho.

Por esta razón fueron imputadas la novia del peruano conocido como Jairo, y una amiga de la joven. Ambas mintieron en las entrevistas mantenidas ante el fiscal, e incluso tendrían relación con la desaparición del celular de Tello Morales, una prueba clave que podría haber ayudado a dilucidar el homicidio en seguida.

También hubo allanamientos a personas que frecuentaba la víctima, como un conocido narcotraficante del Volcadero, conocido como Ruso.

La pista narco en torno al crimen derivó en la hipótesis de que Jairo estaba estrechamente vinculado a ese vendedor de drogas. Aquella tarde, la víctima había estado en la casa del Ruso y minutos después sufrió la emboscada mortal.

Este hombre contactó a un reconocido abogado penalista de Paraná y se presentó ante la Fiscalía para dar una versión de por qué veía a Tello Morales. Obviamente que no dijo que era por la droga.

Por aquellos días también hubo un allanamiento en una vivienda de calle Ameghino al final, donde .además de una importante cantidad de cartuchos tenía casi medio kilo de marihuana, una balanza y más de 250.000 pesos.

Fuente: UNO

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