*Por María José Armándola – Lic. en kinesiología y Estética – (Mat. 939)

“El alma humana está hambrienta de belleza; la buscamos en todas partes; en el paisaje, la música, el arte, los vestidos, los muebles, la jardinería, la compañía, el amor, la religión e incluso en nosotros mismos. Algunos de nuestros recuerdos más maravillosos son de lugares hermosos en los que inmediatamente nos sentimos en casa”.

-John O’Donohue-

San Agustín, en “Confesiones”, en lo que se conoce como el primer relato de la historia en primera persona, nos deja una reflexión–más de 16 siglos atrás- que resulta inspiradora hoy día y nos puede guiar en la escritura de estas líneas que buscan proyectar la belleza de la mujer: “Tarde te amé, belleza siempre antigua y siempre nueva, tarde te amé. Tú estabas dentro de mí y yo fuera, y allí te buscaba”.

Seguramente el concepto de belleza de este santo no fue el mismo en su juventud que en su vejez; probablemente tampoco fue el mismo que sus contemporáneos. Pero sí hay algo que podemos considerar un vector que atraviesa el tiempo. Porque más allá del sentido de la búsqueda, en todos los tiempos hubo un espíritu que nos impulsa hacia lo que consideramos “belleza”, y buscamos atesorarla.

Este tesoro, para quienes nos desempeñamos a diario en CKEA es un insumo que demanda un trabajo cotidiano, un esfuerzo que no sólo se concentra en identificar esa belleza sino que requiere el “refinamiento” con profesionales calificados, tecnología de punta y valores éticos que son característicos en nosotras.

Si se me permite considerar a la belleza como un atributo económico, podría compararla con un commoditie –producto básico como el trigo, el petróleo o los minerales que se logran generalmente de la tierra- que requieren de un proceso para incrementar su valor en la sociedad.

Este tesoro en bruto –la belleza natural-tiene un alto valor, pero éste se incrementa cuando la mano del hombre le da un sentido social. El hermoso proceso por el cual el trigo se convierte en pan, el hierro en una máquina y el petróleo en combustible se asimila a la forma en eso que se exhibe como un capullo que nace y pide ser polinizada y arrullada por el sol y la lluvia para convertirse en una flor majestuosa.

La belleza nos hace sentir mejor, ensancha nuestra interioridad, nos permite respirar. Pero a la belleza debemos interpretarla como un orfebre que la imagina en un futuro mágico.

Recorridos.

El arte de curar y sanar a las personas es tan antiguo como este concepto, y ha acompañado a las personas en este sentimiento de forjar un sentido de belleza. En los últimos siglos, la medicina le ha asignado a una importancia creciente, y los que hemos abrazado esta pasión pretendemos combinarla con la rigurosidad de las intervenciones. En CKEA caminamos por una senda ética y estética para ver el mundo actual como una plataforma que ayude todo el año a potenciar este impulso en la búsqueda integral, y por ello nos preocupamos en acompañarte con todo lo necesario, con tratamientos e intervenciones que ayudan a volar a ese ángel propio y singular.

Cuando la belleza natural de la mujer se impone, cuando su autoestima se eleva por encima de sus miedos y barreras y puede ostentar su naturalidad ante los demás, es cuando belleza y paz se convierten en sinónimos.

Métodos.

En CKEA privilegiamos esto apostando a generar confianza a partir de esta mirada autoreflexiva. Es que es muy probable que la belleza no sea otra cosa que una naturalidad que poseemos intrínsecamente que sale al encuentro del deseo de vernos de una manera determinada y para el que estamos dispuestos a invertir tiempo y amor propio, y allí resida parte del secreto para vivir mejor con nosotras mismas.

Por eso nuestros tratamientos se basen en este concepto de “naturalidad”, donde se eviten intervenciones que incluyan cirugías, anestesias y esos avatares que suelen ser dolorosamente invasivos y nos generan escozor.

Uno de los tratamientos que son efectivos y nos ayudan a “querernos como somos” es el Hifu Corporal.

Este tratamiento estético que ofrecemos con seguridad en CKEA se caracteriza por ser no quirúrgico y tiene entre sus principales beneficios mejorar la flacidez corporal mediante la tecnología de Ultrasonido Focalizado de alta intensidad.

En el mundo el Hifu Corporal marca una tendencia como técnica estética y quienes quieren –varones o mujeres- acabar con grasas acumuladas y disfrutar de una piel mucho más joven y tersa, optan por entregarse a los beneficios del ultrasonido.

La aplicación de ultrasonidos en ciertas zonas del cuerpo se transforma en una alta energía para destruir ciertas células grasas de difícil eliminación gracias a un considerable aumento de la temperatura, o lo que se conoce también como ablación térmica. Esta es una técnica no invasiva y en la que el paciente se recupera de manera inmediata tras su aplicación.

Tecnología.

Esta técnica se lleva adelante en los centros estéticos muy calificados ya que necesita una aparatología específica para realizarse. Y se hace a través de una gran emisión de energía ultrasónica que, al igual que un haz de luz, pasa hasta las zonas más internas que queremos tratar y sin causar ningún tipo de daño en ninguno de los tejidos de nuestro cuerpo.

También es una terapia que ayuda a eliminar la grasa localizada en zonas del cuerpo como abdomen, muslos, piernas, caderas; zona de corpiño y brazos.

Se realiza una vez por mes si lo que queremos es reducir adiposidades; y aconsejamos de una a cuatro sesiones al año si lo que queremos es tensar la piel, siempre previa consulta corporal sin cargo donde realizamos una historia clínica y vemos si es un tratamiento indicado para el paciente y con qué otros tratamientos se puede complementar de manera natural.

Nos apasiona nuestro trabajo y nos preparamos para tener una respuesta científica a la altura de nuestros pacientes, pero nos preocupamos por el aspecto humano, y queremos ejercitar la sensibilidad y brindar una respuesta holística a los problemas de la vida moderna.

Nos interesa la salud tanto como la estética, dos caras de la misma moneda. Y apostamos por la belleza, que nos recuerda que somos seres humanos.

La fealdad es inhumana, estéril, terca, aburrida, opresiva, insoportable. Cuando intentamos hacer cosas bellas estamos cambiando el mundo, ensanchando los corazones y la imaginación de las personas. Por esto, la respuesta más sencilla es quizá que buscamos la belleza porque nos hace mejores. Por esto y muchos más, te esperamos para cultivar esta semilla.

Para más información podes escribir al WhatsApp 3434462213 o en nuestras redes: instagram: @ckea_oficial

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