"Ha sido muy duro, porque fue revivir en carne viva todo lo que padecimos en aquel momento", manifestó a Canal Nueve Litoral Fabián Schunk, una de las víctimas, en referencia a la declaración que brindó ayer ante el tribunal.

Se desarrolló este martes el segundo día del juicio al sacerdote Justo José Ilarraz, acusado de abuso sexual y corrupción de menores en el interior del Seminario de Paraná.

"Yo tenía 12 años cuando comenzaron los abusos, al igual que todos los muchachos, entre 12 o 13 años. Siempre repito que teníamos esa edad en el contexto del año '88, cuando la mayoría de nosotros éramos hijos de laburantes del campo, gente salida del monte, de las aldeas. Éramos gurises que a los 9 o 10 años ordeñábamos una vaca y después íbamos a la escuela en sulqui. Éramos chicos inocentes en todos los aspectos", expresó.

"Yo estaba alimentado por la fe. Todos los que fuimos al Seminario estábamos con la esperanza de llegar algún día a ser curas", señaló Schunk, quien pese a los aberrantes hechos denunciados, se ordenó sacerdote y ejerció el ministerio hasta 2006, cuando decidió dar un paso al costado y posteriormente romper el silencio.

"En nuestro relatos siempre surgen cosas nuevas. En la declaración de ayer, en nuestra mente empiezan a aparecer recuerdos que van brotando. En ese sentido, aparecieron testigos y relatos nuevos. Pero en el orden de las acusaciones, sigue todo igual: el modus operandi, el encubrimiento y los hechos en sí mismos son concordantes entre todos los casos", aseveró.

Se trata de "recuerdos dolorosos, a carne viva. Todos hemos llorado a más no poder y hemos sentido mucho dolor ayer en las declaraciones". "De no haber tenido a nuestras familias cerca, difícilmente podríamos haber continuado. Es un momento muy duro para atravesar: tres, cuatro o cinco horas expuesto a las preguntas de los fiscales, la defensa y los querellantes; es muy duro", añadió.

Schunk aclaró que "hay dos instancias judiciales canónicas. La primera en la que a Ilarraz lo investigaron fue en el '95. Lo encontraron culpable. Cito textualmente al entonces arzobispo Estanislao Esteban Karlic que dijo: 'No recuerdo al lugar pero primeramente Ilarraz negaba los hechos, pero luego los reconoció, me pidió perdón y lo perdoné'. En esa sentencia, Karlic le prohibió absoluto contacto a Ilarraz con menores seminaristas y le prohibió ingresar a la provincia".

"De aquél pseudo juicio canónico donde se lo encontró culpable, participaron 3 de las 7 víctimas. Yo no estaba entre ellas. Las otras cuatro víctimas empezamos un nuevo juicio en 2013, con la denuncia de Maxi. Yo lo denuncié ante la justicia canónica de Santa Fe en 2014", indicó Schunk.

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