Fernando Haddad logró reducir casi seis puntos las ventajas que obtenía en las últimas encuestas el ultraderechista Jair Bolsonaro para el balotaje de mañana en Brasil, lo que despertó expectativa en el búnker del Partido de los Trabajadores.

En efecto, según el último sondeo de la empresa Datafolha, mientras el candidato del PT subía tres puntos en las últimas mediciones, pasando de 41 a 44 por ciento en las intenciones de voto, Bolsonaro, por el contrario perdía 3 puntos, cayendo de 59 a 56 por ciento de los votos.

Una tendencia similar había medido Ibope el día anterior, sólo que en su caso la diferencia se redujo en 4 puntos, con Bolsonaro manteniendo 57% de las intenciones de voto, contra 43 de Haddad.

Pese a la enorme diferencia entre ambos candidatos, en el PT generaba expectativa el cambio de tendencia, que claramente beneficia a su candidato, mientras el ultraderechista pierde cada vez más adherentes, pero manteniendo una ventaja que parece irremontable.

CAMPAÑA CONTRADICTORA

Según los observadores, no ayuda a Haddad sus cambios de posturas. En efecto, pasó la mitad de su corta campaña tratando de convencer a Brasil de que era Lula y la otra esforzándose en lo contrario. Pero la sombra del patriarca de la izquierda fue demasiado grande para este mesurado profesor universitario enfrentado a una misión imposible: sustituir al líder.

Una tarea casi tan complicada como convertir el 29% de votos que obtuvo en la primera vuelta en una mayoría que frene el domingo la marea de Bolsonaro, que obtuvo 46% y es amplio favorito en los sondeos.

Pese a todo, este ex ministro de Educación de 55 años no pierde la esperanza de revertir una elección y ha recortado distancias. Tiene ahora 44% de las intenciones de voto, frente al 56% del ultraderechista.

“Lucharé hasta último momento en las calles por lo que creo mejor para Brasil (...), porque el otro proyecto realmente da miedo y quien conoce el entorno de Bolsonaro siente real recelo de lo que pueda suceder”, aseguró esta semana el ex alcalde de San Pablo.

Hasta ahora, sus alertas sobre el ex capitán del Ejército, a quien acusó también de fomentar la violencia, no han calado entre unos electores cansados, que parecen haber dado la espalda al Partido de los Trabajadores (PT). Él tomó nota y aquel “Haddad es Lula” con el que arrancó su campaña contra el reloj a las puertas de la prisión donde el ex mandatario cumple 12 años de condena por corrupción, dio paso en el segundo turno a una imagen mucho más neutra y alejada de los símbolos del partido.

Incluido del mayor de todos: su mentor político. La última visita a Lula en la cárcel fue el 8 de octubre, apenas horas después de haber rozado una debacle histórica. Si hay algún punto en el que Haddad ha demostrado personalidad es en el dominio de sí mismo ante los ataques de sus adversarios, que algunos confunden con distancia. “Soy hijo de un comerciante libanés y de una estudiante de magisterio. Aprendí en casa a conversar, a negociar, y tengo en general un comportamiento tranquilo, incluso en las situaciones más adversas. Las personas confunden eso con frialdad y no lo es”, explicó en un artículo publicado en junio de 2017 en la revista Piauí.

CORRUPCIÓN

Lo cierto es que Bolsonaro volvió ayer a poner el eje en la prisión de Lula para agredir a Haddad, quien volvió a alertar sobre el “odio” que encarna su adversario. Bolsonaro atacó por el flanco de la corrupción, uno de los más incómodos para el PT, luego del arresto de Lula y quien fue sustituido como candidato presidencial por Haddad. “La corrupción es una plaga que saca la comida de la mesa, que saca a los niños de la escuela” e impide el desarrollo de un país, afirmó un locutor en el espacio de Bolsonaro, en el cual se reiteró que Haddad “fue a la cárcel a pedir la bendición de Lula” para ser candidato. El líder de la ultraderecha y capitán de la reserva del Ejército volvió a ofrecerse como un político “limpio” ante la Justicia y como un candidato “antisistema”, pese a que desde hace casi tres décadas ocupa un escaño en la Cámara de Diputados. “Soy una amenaza para los corruptos”, declaró Bolsanaro en su último espacio de propaganda por televisión, en el que se presentaron videos con confesiones sobre prácticas corruptas que algunos líderes del PT prestaron ante la Justicia. (AP, EFE y AFP)

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