Tyson Fury hizo la mejor pelea de su carrera profesional al dominar de principio a fin a Deontay Wilder, de 34 años, al que derribo en el tercero asalto con una derecha demoledora a la cabeza y en el quinto con una izquierda al cuerpo.

El nuevo campeón del mundo ganó todos los asaltos, incluido el séptimo cuando la esquina de Wilder, al ver que su pupilo estaba completamente derrotado, tiraron la toalla en señal de abandono y de inmediato el árbitro de la pelea, el estadounidense Kenny Bayless, la paró para decretar el nocaút técnico.

Fury, que había prometido durante el pesaje que la pelea iba a acabar por nocáut y que esperaba vencer a Wilder en el segundo asalto, necesitó cinco más para cumplir la promesa, pero mereció la pena porque dio toda una exhibición de poder y buen boxeo.

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