A más de seis años de su asunción como jefe de la Iglesia Católica, Franciscoexpresó su deseo de viajar a la Argentina,después de rechazar una y otra vez esa posibilidad. "Me gustaría visitar la Argentina el año próximo", dijo el Papa, en una fecha en la que habrá un nuevo Presidente o definirá la continuidad de Macri en la Casa Rosada. La resolución de las presidenciales, por un lado, reducirá las tensiones políticas y, por el otro, evitará que el Sumo Pontífice se vea salpicado por los cruces electorales. Las versiones indican que la visita sería en el segundo semestre, en un viaje que podría incluir Uruguay.

Ya en marzo pasado se había anticipado que cobraba fuerza la posibilidad de un viaje del Papa para otoño del 2020, decisión impulsada entre otros factores por la carta de 100 obispos de todo el país con motivo del sexto aniversario de su asunción, en la que le pidieron que "no se prive de la alegría de visitar su país",en el marco de la visita "ad limina apostolorum".

Hasta el momento Francisco no vino a la Argentina porque en el Vaticano consideran que "no están dadas las condiciones", en referencia a la "grieta" que divide a los argentinos y que podría impactar en su visita, por los "tironeos ideológicos".

Desde la Iglesia advirtieron que el Papa debía hacer el anuncio previo a las presidenciales de octubre. De esta forma, Francisco eludiría cualquier tipo de especulación política ya que ante un eventual triunfo del peronismo y un posterior anuncio de una visita papal se despertarían un sinfín de comentarios sobre que evitaba venir a la Argentina por un presunto enfrentamiento con Macri.

Mientras que en el caso de que Macri fuera reelegido no faltarían quienes consideraran que el Sumo Pontífice tuvo que dar el brazo a torcer y venir ya que – de lo contrario – el viaje quedaría muy postergado.

Aunque también hay circunstancias religiosas que explican su decisión, ya que el 1° de abril del 2020 se cumplirán los 500 años de la primera misa en lo que sería territorio argentino: en el actual Puerto San Julián, en la provincia de Santa Cruz. El Papa buscaría en su visita contribuir a la unión nacional y al logro de acuerdos básicos ante los grandes desafíos que tiene la Argentina.

Según publicó el diario La Nación, en el entorno de Francisco también aclararon que necesita "que los dirigentes argentinos lo dejen ser Papa" y aseguraron que le molesta que lo "usen". En este contexto uno de los apuntados es el exembajador en el Vaticano Eduardo Valdés,que solo fue recibido dos vecespor el jefe de la Iglesia Católica.

Valdés es el principal dirigente involucrado en el llamado "Operativo Puf", la serie de maniobras judiciales para voltear la causa de los cuadernos de las coimas, como reveló Periodismo para Todos (PPT).

Allegados al Papa aclararon que Francisco no recibirá a ningún dirigente de la política argentina en el año electoral y aseguraron que "no tiene ninguna predilección política", tras las versiones de su simpatía por el peronismo y sobre todo la expresidenta Cristina Kirchner.A su vez, sostienen que el principal objetivo de Francisco es ayudar a los argentinos a superar las divisiones.

El Sumo Pontífice, según afirma en la entrevista,le dedica poco tiempo a las cuestiones políticas de la Argentina y se enteró hace poco de que el exministro de Economía Roberto Lavagna será precandidato a presidente. Además, cuando un argentino le habló días atrás sobre la postulación de Axel Kicillof, lo miró con sorpresa y le preguntó: "¿Candidato a qué es Kicillof?".Sí estaba al tanto de las principales fórmulas que competirán por la presidencia, Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto y Alberto Fernández-Cristina Kirchner.

Niegan además que las críticas de Francisco al Lawfare ("guerra jurídica", el uso del sistema judicial para perseguir a un adversario político) hayan sido en referencia a las situación de la expresidenta, que usó estas afirmaciones del Papa para defenderse.

A principios de junio, al cerrar la Cumbre Panamericana de jueces en el Vaticano, advirtió: "El lawfare, además de poner en serio riesgo la democracia de los países, generalmente es utilizado para minar los procesos políticos emergentes y propender a la violación sistemática de los Derechos sociales".

"Allá ella con su interpretación", indicaron desde el entorno del Sumo Pontífice. Aseguran que el Papa se refirió a "casos que son evidentes en países americanos" pero no en la Argentina.

Francisco además tiene una estrecha relación con el juez federal Claudio Bonadio,el magistrado que investiga muchas de las causas en la que está involucrada Cristina y que es muy criticado por la expresidenta,que lo acusa de "persecución".

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