El presidente Alberto Fernández finalmente no viajará a Chaco, tal cual estaba previsto, y permanecerá en la Quinta de Olivos respetando las indicaciones médicas.

Fernández y Capitanich mantendrán un diálogo a través de videoconferencia donde se evaluará “el plan de acción que se implementará en Chaco durante las próximas semanas” con un desarrollo de “contenidos e indicadores sanitarios” locales, según consta en el comunicado oficial del Gobierno nacional.

A media mañana, el mandatario chaqueño hizo saber que había ofrecido una visita acotada, restringida al aeropuerto, con acceso limitado y presencia reducida de personas. Hasta precisaron que el equipo de avanzada presidencial ya estaba en la provincia.

Según reprodujo Infobae, recién al mediodía el Presidente logró hablar con el gobernador para explicarle las razones por las que no era conveniente para uno ni para otro. Fernández fue duramente criticado en las redes sociales aún sin la confirmación de su parte. No solo porque hace casi diez días dio a conocer un comunicado de su equipo médico resolviendo que no puede salir de la Residencia Presidencia de Olivos, sino porque él mismo dijo el viernes último, cuando anunció la nueva cuarentena, que “los del AMBA llevamos el virus”.

Es verdad que en Chaco también hay circulación local. En ese caso, el Presidente y su equipo tendrían la posibilidad de traer el virus desde esa provincia hasta el AMBA, justamente lo que se le está pidiendo a la población de la Ciudad de Buenos Aires y los 24 distritos del conurbano, que no se trasladen de un lado a otro. Aunque la nueva etapa empezará oficialmente el miércoles, no era un buen mensaje que sea el Presidente el que aproveche las horas previas para viajar a la otra zona roja de la pandemia en la Argentina.

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