La fatiga visual digital se deriva del uso indiscriminado de aparatos con pantallas. Entre estos dispositivos tenemos los teléfonos celulares, las computadoras, los televisores y las tablets, entre otros. En el futuro cercano añadiremos a la lista los cascos de realidad virtual, por ejemplo.

El mecanismo por el cual se genera la fatiga visual digital es el sobreesfuerzo que debe realizar el ojo. Precisamente, la parte más afectada del mismo es la musculatura que se encarga de acomodar la visión, alternando entre lejos y cerca.

El uso prolongado de pantallas obliga a los ojos a trabajar en el modo de visión cercana, con una determinada configuración del sistema ocular. Si no separamos con regularidad la vista de la pantalla para enfocar más lejos, el esfuerzo es superior a lo que debería ser y aparece el cansancio.

Este cansancio del sistema muscular ocular dificulta el enfoque. En la fatiga visual digital se puede percibir una disminución de la capacidad de enfocar a distancia cercana. Se produce, entonces, un círculo vicioso que concatena el cansancio ocular con otros síntomas, como la picazón de los ojos.

La fatiga visual digital ha ido en aumento en el último tiempo. Se calcula que, entre las personas que pasan más de tres horas por día frente a una pantalla, la prevalencia de la condición es casi del 100 %.

Las proyecciones indican que más de un tercio de los menores de 15 años sufrirán trastornos vinculados a la fatiga visual digital en el próximo año. Esto implica, incluso, el padecimiento de miopía a causa de las pantallas.

Síntomas de la fatiga visual digital

Hay cuatro signos que son característicos de la fatiga visual digital y que suelen presentarse en conjunto:

- Picazón ocular: la necesidad de frotarse los ojos es evidente en quien padece la fatiga. Algunos manifiestan una sensación de arena entre los párpados, o también como alfileres pequeños pinchando desde dentro. La picazón deriva en rascado, y el rascado puede llevar al enrojecimiento y a la hinchazón.

- Edema palpebral: ya sea por rascado o por la fatiga visual digital en sí, los párpados se inflaman. Junto al edema palpebral, hay ojo rojo y lagrimeo. Se diferencia el cuadro de las conjuntivitis bacterianas por la ausencia de pus y lagañas.

- Cefalea: la mala acomodación que padecen los ojos al haber fatiga deriva en dolor de cabeza. En general, es una cefalea localizada detrás de los ojos que tiende a calmarse al relajar la visión, alejándola de las pantallas o buscando el enfoque en un punto lejano.

- Visión borrosa: entre la falta de acomodación de la fatiga, el enrojecimiento de los ojos, el edema palpebral y el lagrimeo, se pierde nitidez. No es la falta de nitidez de la miopía o de otras patologías, pero puede percibirse como una visión borrosa intensa cuando ya son varias las horas frente a la pantalla.

Prevención de la fatiga visual digital

Hay una serie de medidas que se pueden tomar para prevenir la aparición de la fatiga visual digital. Entre ellas, encontramos:

- Detener momentáneamente el uso de pantallas: en los trabajos con computadoras sobre todo, es importante destinar momentos a separarse de la pantalla para hacer otras cosas.

- Ajustar la luz del ambiente: los ojos no deberían trabajar forzosamente con una iluminación muy potente ni con una iluminación demasiado tenue. La idea es que el ambiente esté iluminado adecuadamente para no tener que realizar sobreesfuerzos.

- Mirar a la distancia: se ha propuesto algo llamado la “regla 20-20-20” que consiste en detener el uso de las pantallas cada veinte minutos durante veinte segundos para mirar algo que esté a aproximadamente veinte pies de distancia, o un poco más de seis metros. El cambio de enfoque descansa la vista.

- Masajear los ojos con frío: debe hacerse suavemente cuando comienzan los signos de la fatiga visual digital. Lo ideal es usar un gel frío que haya estado en el congelador y envolverlo en alguna tela para poder apoyarlo sobre los párpados cerrados.

- Reducir el uso innecesario de pantallas: quizá, lo más importante, para incorporarlo como hábito, sería disminuir el uso de pantallas en los momentos en los que resulta innecesario. No puede hacerse en los trabajos que implican uso del ordenador, pero sí en el hogar, por ejemplo, publicó Mejor con Salud.

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