Su explosión hace un par de noches tuvo la lógica onda expansiva. En la NBA nadie regala nada. Los minutos hay que ganárselos. Facundo Campazzo removió demasiadas sensaciones en aquel partido ante Minnesota,y de inmediato empezó a capitalizar su inversión inicial de esfuerzo y mucha paciencia. Y en el desquite con los Wolves, esta vez en el Ball Arena de Denver, volvió a tener mucha participación en la victoria de los Nuggets (123-116).

Su inclusión en la rotación fue más respetada. Los números (tal vez no tan importantes): 11 puntos (3/4 dobles, 0/3 triples y 5/7 libres), 1 rebote, 2 asistencias y un robo en 25 minutos. Los intangibles que no figuran en las planillas estadísticas (lo más valioso): el entrenador sabe que puede confiar en el argentino, y él se siente con más confianza.

El cordobés ingresó, como suele ocurrir habitualmente, en los últimos minutos del cuarto inicial, pero esta vez su permanencia en el campo se prolongó más de lo normal. La gran novedad fue que por primera vez Mike Malone le dio la posibilidad de jugar en su puesto original, el de basedurante ese lapso. Vale recordar que en el encuentro en el que consiguió su récord de puntos se desempeñó mayormente como escolta, ocupando lugares en las esquinas, desde donde anotó varios de sus triples.

Campazzo es un jugador que necesita tener la pelota en las manos en ofensiva para generar momentos de desequilibrio e intensidad. Es curioso que fuera jugando de lo contrario, como un tirador, que se haya ganado los minutos. Pero lo importante es que gracias a aquello, con el tiempo, podrá moverse en el lugar que más le gusta.

Esa posibilidad en la conducción coincidió con la muy buena actuación en la primera mitad, cuando Jamal Murray se movió al puesto de tirador. Campazzo reconoció con inteligencia un cambio defensivo que lo emparejó con el pivote Nez Reid para ganarle en velocidad y anotar sus primeros dos puntos con una bandeja. Luego jugó un par de acciones de pick and roll con JaMychal Green y anotó un acrobático tiro en contraataque, soportando una infracción del español Ricky Rubio.

El partido estaba encaminado para Denver, que llegó a tener una ventaja de 18 puntos y, en el momento en el que el argentino se fue a descansar (a 5m35s del final del segundo cuarto), estaba arriba en el marcador por 51-38. Pero los Nuggets se relajaron, Nikola Jokic entró en una pelea interminable con los árbitros, le pitaron un par de faltas ofensivas y una técnica. Denver perdió el control y entró en una descendente espiral de desánimo. Tanto que el DT decidió enviar a Campazzo de nuevo a la canchaa falta de un minuto y medio para el descanso. El argentino respondió con un par de libres, pero falló el último tiro (el primer tiempo se cerró 65-62 para Minnesota).

En la segunda mitad coincidió en el perímetro con Monte Morris y le tocó volver al rol menos protagónico. Aunque falló algunos tiros abiertos, su integración con el equipo ya es más natural y se nota que la relación con sus compañeros empieza a tener otra fluidez. Con su postura enérgica en la defensa, volvió a dejar acciones positivas. Con una buena marca sobre D'Angelo Russell, fue uno de los puntales para que en los primeros ocho minutos del cuarto final Minnesota convirtiera apenas dos puntos.En ataque, sacó una acción de dos y uno (anotación más falta de Ricky Rubio) en un momento importante.

La gran figura de los Nuggets, como ocurrió hasta ahora en todos los partidos fue Nikola Jokic. Su juego es majestuoso y sus estadísticas lo confirman: 35 puntos, 15 rebotes y 6 asistencias. Para la mirada argentina, tan concentrada en "nuestro jugador", eso por ahora pasa casi inadvertido. Con el tiempo, cuando la integración del cordobés en el equipo sea mucho más que una novedad, también se podrá analizar más el juego de Denver. Que arrancó mal y tiene mucho por ajustar, pero al menos ya empezó a ensayar su recuperación con Campazzo de protagonista.

Fuente: La Nación

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