Este es el nombre con el que se denomina a la Sífilis, ya que muchos de sus signos y síntomas no se distinguen fácilmente de otras enfermedades y/o infecciones, causando que la persona le reste importancia y no acuda al médico.

Esta enfermedad se transmite mediante contacto sexual sin protección o teniendo contacto directo piel a piel con las lesiones presentes en la persona infectada. Lo grave es que las

úlceras o llagas de color blanquecino que ocasiona no producen dolor y son una puerta de ingreso para el VIH.

La Sífilis tiene cura. Un diagnóstico oportuno ayuda a facilitar el tratamiento.

Hoy en día, muchos adolescentes inician su vida sexual sin la adecuada información sobre cómo prevenir las ITS o los embarazos no deseados. Esta infección de transmisión sexual no solo complica la salud de los jóvenes, sino también la de mujeres embarazadas.

Por eso es importante asistir periódicamente a un establecimiento de salud para recibir orientación, además de realizarse una prueba de descarte o de control de forma periódica. El servicio de consejería es recomendable para los adolescentes que desean iniciar su vida sexual de manera segura.

Para descartar esta infección existen diversas pruebas de descarte. Entre ellos tenemos a la Prueba rápida y el RPR, como pruebas de rutina, de la cuales explicaremos brevemente.

Prueba Rápida de Sífilis. La sensibilidad de esta prueba es de 99%. Se extrae una gota de sangre del dedo para depositarla en un dispositivo. El resultado es de inmediato.

El RPR (Reagina Plasmática Rápida). Mide los anticuerpos en la sangre de la persona con infección y su sensibilidad es de casi 100%. Generalmente está prueba es de control rutinario, la realizan aquellos que han tenido un diagnóstico previo o han recibido tratamiento y necesitan confirmar la inactividad de la bacteria.

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Fuente: RPP

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