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Martín Blettler

Las llamas devoran los humedales del Paraná

INCENDIOS EN EL DELTA #Especialista El biólogo Martín Blettler analiza las quemas que han arrasado más de 90 mil hectáreas de Delta entrerriano

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23 de agosto de 2020 - 18:38

Desde principios de 2020 se han detectado más de 15.000 focos de incendios y alrededor de 90 mil hectáreas de humedales ya han sido engullidas por el fuego. Días atrás una marcha náutica de kayaks y piraguas unió la margen santafecina y entrerriana con la intención de visibilizar el ecocidio que supone la quema de las islas y pregonar por una Ley de Humedales. La escasez de precipitaciones y la bajante histórica del río (sumado a factores humanos que van desde el oportunismo hasta la negligencia), conspiran para el naufragio ambiental. Los humedales del Paraná siguen en llamas.

La situación retrae a los incendios masivos que asolaron el Paraná durante la sequía del 2008. A consecuencia de las quemas de ese año y del trabajo de científicas y científicos argentinos, hoy sabemos que el fuego intenso destruye completamente la capa orgánica del suelo de los humedales, liberando el carbono acumulado a la atmósfera, lo que reduce inevitablemente la disponibilidad de nutrientes y la fertilidad del suelo. Las pérdidas en biodiversidad son inmensurables.

También gracias a estudios científicos sabemos que los humedales del Paraná deben ser protegidos por numerosas razones. Éstos son valiosos elementos del paisaje que brindan servicios beneficiosos para las sociedades y el ambiente, se encuentran entre los ecosistemas más productivos del mundo, y son sustento de una excelsa biodiversidad. De algún modo, los humedales pueden considerarse como “supermercados ecológicos”, dado que proporcionan grandes volúmenes de alimento y refugio a muchas especies animales, y como los “riñones del planeta”, dado su importante rol en la purificación y almacenamiento de agua dulce. Los científicos ahora sabemos que los humedales ayudan a moderar las condiciones climáticas globales, puesto que almacenan carbono dentro de flora y el suelo, en lugar de liberarlo a la atmósfera como dióxido de carbono.

Además de lo anterior, el Paraná y sus humedales brindan oportunidades de recreación y apreciación estética. Este último aspecto no debe subestimarse: ríos y humedales son fuente de bienestar e inspiración artística. Sus inigualables paisajes pincelan lienzos e inspiran poesías, canciones, fábulas y leyendas. El poeta entrerriano Juan L. Ortíz escribió “corría el río en mí con sus ramajes. Era yo un río en el anochecer, y suspiraban en mí los árboles, y el sendero y la hierba se apagaban en mí. ¡Me atravesaba un río, me atravesaba un río!”. Hoy las cosas han cambiado amargamente, el fuego corre por sus ramajes y sus cenizas parecen atravesarnos.

Por Dr. Martín Blettler (Biólogo, Investigador del CONICET)

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