*Por Karina Vilella y Paula Zaccaro

Desde su origen, 4500 años atrás, el soutien, corpiño como te guste llamarlo, tuvo funciones sociales, culturales y estéticas. En la isla de Greta 1.700 años A.C, las mujeres lo consideraban la prenda IT y lo llevaban como prenda única en el torso. Para las dames romanas llevar strophium, significaba no sólo sostener los pechos sino ser civilizadas, para diferenciarse sobre todo de las mujeres bárbaras que no utilizaban nada y los pechos iban libres...

La propia evolución de los criterios estéticos, han impuesto de forma decidida qué se debe usar y qué no, tanto en hombres como en mujeres y hoy, el sutien se exterioriza como en aquellas épocas. Si bien la morfología femenina, ha requerido siempre de artilugios y piezas que ayudaran a modelar la figura, la historia nos enseña que el sujetador nos ha acompañado desde siempre por pudor, por comodidad, por protección, para seducir o mostrar el estilo de vida.

Fueron suaves, tirantes, complejos, incómodos y hasta dolorosos. Existen varias versiones sobre quién inventó el actual sostén pero lo cierto es que si bien es considerado uno de los grandes descubrimientos de la moda, hay un gran vacío de información. Se le atribuye esta creación a la francesa Herminie Cadolle que en 1889 diseñó una prenda que separaba en dos el maquiavelico corsé. Esta pieza que sostenía el pecho y permitía mayor libertad de movimiento, la denominó "le bien-être".

Siguiendo su evolución, nos encontramos que en 1893, Marie Tucek patenta una pieza apoyo de pecho compuesta por dos bolsas separadas con tirantes que pasaban por los hombros y se unían con corchetes metálicos. La revista "Vogue" comienza a hablar de él en 1907, sacándole la carga de pudor para transformarlo en una pieza de poder y seducción.

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Paul Poiret conocido por su batalla contra el corsé, encontraba ridículas a las mujeres de gran busto y cola prominente. Este destacado dissenyador, creo un traje sencillo, entallado, directamente bajo el pecho que caía recto hasta los pies. La nueva mujer entonces, debe lucir modesta, joven y con movimientos descaradamente libres.

Esta pieza generalmente invisible, tuvo todo tipo de protagonismo. Cuando se desató la Primera Guerra Mundial, el gobierno de los Estados Unidos se pidió a sus norteamericanas que den sus corsés, para reutilizar su metal juntado un total de 28.000 toneladas que sirvió para la construcción de dos naves de guerra.

Otro personaje digno de mencionar es Mary Phelps Jacob, hija del gran inventor de la máquina a vapor, que en el año 1914, en la ciudad de Nueva York, se anticipo al moderno corpiño sujetando su busto con dos pañuelos de seda para asistir a un cocktail. El 3 de noviembre de ese mismo año, patentó el tan mencionado sujetador.

Pero fue la gran Ida Ronsenthal, la que se quedó con toda la fama y el prestigio. Ella fue la gran inventora de las tallas y las copas. Esta emigrante rusa, afincada en EEUU, combinando su propia experiencia en el mundo de la moda y los patrones de papel, reunió a las mujeres americanas en categorías según el tamaño del busto, y creó una línea de sujetadores que realzan la figura femenina sin importar su edad, desde la pubertad hasta la madures.

Con la influencia del movimiento beatnik y la moda natural, tuvo cierto retroceso, recuperándolo un tiempo después, para convertirse en la estrella de la lencería femenina.

Podríamos escribir infinitas páginas sobre este gran invento, lo cierto, es que su uso, se generalizó desde la invención del cine. Desde los inicios de la gran fábrica de sueños, las personas tratan de imitar a sus estrellas favoritas.

La mayoría de las mujeres soñaban y seguirán haciéndolo, con lucir los pechos seductores como las emblemáticas artistas de la pantalla grande...

@benitapeka

@centrodipkarinavilella

www.centrodiplomaciakarinavilella.com

*Karina M. Vilella es egresada de la PROTOCOL SCHOOL OF WASHINGTON. Durante los últimos veintisiete años ha trabajado, tanto en la Argentina como en los Estados Unidos, en actividades vinculadas a las relaciones públicas, la imagen, la etiqueta corporativa y el protocolo diplomático. Se desempeña como consultora tanto en organismos oficiales como en instituciones y empresas privadas de nuestro país y del exterior, en áreas vinculadas a la imagen, etiqueta corporativa, protocolo empresarial, social y oficial. Es el referente de los medios en esta disciplinas. Actualmente dirige el Centro Diplomacia.

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