La nueva cúpula del Banco Central (BCRA) buscó reforzar su mensaje al mercado ayer antes del inicio de las operaciones para instalar una idea: "Prepárense para un mercado en el que los que van a escasear son los pesos".

La sentencia no es textual, pero recoge el espíritu de afirmaciones que repitieron varias veces ayer el presidente del ente monetario, Guido Sandleris, y su principal colaborador, Gustavo Cañonero (vicepresidente 1º), según contaron a La Nación varios de los asistentes a un encuentro que convocó a representantes de bancos, compañías de seguros y administradores de fondos comunes de inversión, antes de la apertura del mercado.

El numeroso encuentro, desarrollado en el Salón Bosch, sirvió para que la cúpula del BCRA (de la presentación participó también Verónica Rappoport, vicepresidenta 2») explicara a los analistas y operadores (no ya a los banqueros, como había hecho el pasado jueves) los fundamentos del plan.

"Reconocieron que habíamos perdido el ancla nominal de la economía y que eso nos llevaba a mal puerto. La meta de la base monetaria viene a restaurar el ancla en momentos en que la Argentina tiene hoy condiciones óptimas para un cambio flotante: básicamente un peso muy débil y precios internacionales no tan malos", explicó Juan Carlos Barboza, economista jefe del Banco Itaú, uno de los asistentes.

La ponencia consistió en la presentación de 48 filminas con gráficos (en las que se destacó la evolución esperada de la base monetaria con ajuste 0, pero también desvíos permitidos por factores estacionales para diciembre y junio) y conceptos claves del plan que apuntaron a asegurar lo que el propio Sandleris definió como un plan de "shock para estabilizar la demanda de dinero".

"Dieron una imagen de política monetaria muy dura. Si te atenés a ella, será difícil que el peso se deprecie más en términos reales", indicó otro economista de un banco líder que participó de la exposición.

Definiciones

Allí, los funcionarios aclararon que la meta monetaria se seguirá sobre la base de los promedios de la base en el mes; insistieron en remarcar que el mercado había subestimado el poder de intervención oficial al pasar por alto la oferta de dólares que aportará el Tesoro (al verse obligado a cambiar parte del dinero recibido del FMI para afrontar gasto corriente) y aclararon que la entidad puede intervenir en futuros cuando el billete se negocia en la "zona de flotación", aunque aceptaron que esa exposición estará limitada por un compromiso al respecto incluido en el nuevo acuerdo con el Fondo, cuyo texto deberá conocerse en los próximos días, entre otras cuestiones, publicó La Nación.

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