Una madre entregó a sus dos hijas de 7 y 10 años a un vecino, un almacenero jubilado de 68 años, quien las violaba a cambio de un monto que iba desde 40 a 100 pesos. Los hechos se repitieron durante dos años en un barrio humilde del sudeste de la ciudad de Salta.

Las violaciones fueron descubiertas en 2018 cuando la hija mayor, A.L, le contó a su abuela el calvario que ella y su hermanita atravesaban. Esto provocó que la abuela se acercara a una comisaría de la Policía salteña y denunciara a su propia hija.

La mujer y el violador fueron sometidos a juicio, con un expediente a cargo de la fiscal Cecilia Flores Toranzo. En los últimos días, según trascendidos, la funcionaria agravó las imputaciones contra los acusados porque descubrieron que la madre no solo prostituía a sus hijas, sino que también lo hacía con dos amiguitas de las nenas.

En cuanto a las otras dos víctimas, se cree que las captaban prometiéndoles golosinas y otros regalos para después abusar sexualmente de ellas y, aunque en un principio los investigaron, ya quedó descartado que los padres de estas menores hubieran participado del delito o tuvieran conocimiento del mismo.

Tanto el acusado como la madre de las menores, ambos fueron detenidos apenas se inició la causa. La perversidad del hombre fue tal, que cuando quiso justificarse ante los agentes de seguridad dijo que "es verdad" pero que "no hubo ningún abuso" porque "ellas querían".

La acusación para los dos, por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante en concurso real con promoción y facilitación a la prostitución de menores agravado, prevé una pena hasta 15 años.

Pese a que ellos son los únicos que llegan al debate detenidos, hay una tercera persona imputada en la causa que se encuentra en libertad. Se trata del padre de las nenas involucradas, quien sabía lo que les hacían pero nunca intervino para evitarlo, según publicó Crónica.

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