Los movimientos que comienzan a prefigurar el escenario político de cara a 2019 se aceleraron en la última semana, y muchos de ellos tuvieron a Entre Ríos como escenario. La visita a Gualeguaychú del bloque de senadores comandado por Miguel Pichetto fue el primer paso en la construcción de una alternativa peronista no K al gobierno de Mauricio Macri, aunque en los discursos prevaleció el carácter antikirchnerista de la propuesta por sobre el perfil opositor que pretenden mostrar.

Con el correr de los días, lo que se vislumbraba como un paso firme para constrarrestar el "Hay 2019" de algunos sectores, fue desdibujándose. La ausencia de gobernadores y de dirigentes no kirchneristas de peso, como Sergio Massa o Florencio Randazzo, redujo el cónclave a un encuentro de legisladores. Sin embargo, las presencias, el tono de los discursos y la elección de la ciudad entrerriana donde la UCR le abrió las puertas a la conformación de Cambiemos fueron un mensaje hacia el resto de las fuerzas.

La contracara de ese encuentro fue la visita de Agustín Rossi a Paraná siete días después, invitado por el diputado Julio Solanas y un grupo de legisladores y dirigentes kirchneristas, entre quienes se encontraba el exgobernador Sergio Urribarri. Allí el jefe de la bancada del FpV en Diputados se refirió a la necesidad de lograr la unidad pero no ahorró críticas al desaire de Gualeguaychú: "Fue un encuentro que, por las declaraciones de los dirigentes, no me parece que esté muy destinado a aportar para la unidad. Si pone límites o restricciones a ese proceso a un conjunto tan importante, que somos aquellos que nos referenciamos con Cristina Fernández, es un error. No me parece que estén pensando en construir una unidad para ganarle a Macri", destacó en diálogo con este medio.

Entre esas dos fotos, Gualeguaychú y Paraná, se encuentra la grieta de un peronismo que aún no encuentra puntos de unión, excepto el rechazo a la intervención del PJ, un regalo de la jueza Servini de Cubría en momentos donde las divisiones se profundizan.

Entre esas dos fotos, Gualeguaychú y Paraná, se encuentra la grieta de un peronismo que aún no encuentra puntos de unión, excepto el rechazo a la intervención del PJ, un regalo de la jueza Servini de Cubría en momentos donde las divisiones se profundizan

En la vereda de enfrente, Entre Ríos también se convirtió en el laboratorio de una sorda disputa nacional entre los radicales disconformes con su rol en Cambiemos y el PRO. La Corriente Arturo Illia de Atilio Benedetti, hasta hace pocos meses un imprevisible rival interno del macrismo, desencadenó la disputa al propiciar la conformación de un bloque radical en Diputados, luego de que le negaran a Sergio Kneeteman la presidencia de la bancada.

La rival interna de Benedetti en las últimas elecciones, Gracia Jaroslavsky, cerró filas frente al PRO y salió a respaldar la decisión y a cuestionar a aquellos que permanecieron junto a los diputados macristas (o mejor dicho frigeristas), en sintonía con los cuestionamientos de Ricardo Alfonsín, cuyo perfil crítico al gobierno nacional viene creciendo en las últimas semanas.

La decisión de formar el bloque de la UCR se formalizó en la sesión del martes, y menos de 24 horas después los legisladores entrerrianos obtuvieron apoyo nacional a esa decisión, primero del jefe de la bancada radical en la Cámara de Diputados de la Nación, Mario Negri, y después el gobernador mendocino y titular del Comité Nacional Radical, Alfredo Cornejo. Todo un mensaje en tiempo de disputas.

La decisión de formar el bloque de la UCR se formalizó en la sesión del martes, y menos de 24 horas después los legisladores entrerrianos obtuvieron apoyo nacional

Dos días después, el viernes, el ministro del Interior Rogelio Frigerio estuvo en Concepción del Uruguay, donde las ausencias de este grupo de legisladores no llamó la atención pero constituyó otra señal del enfriamiento de la relación.

Paralelamente, el gobierno provincial envió a la Legislatura el proyecto de Reforma Política para la provincia, una iniciativa que tiene muchos puntos interesantes y que va a propiciar una discusión que tendrá un aspecto sobresaliente por sus consecuencias en el escenario nacional: la posibilidad de adelantar las elecciones en Entre Ríos.

En los últimos meses se viene especulando con la posibilidad de que varias provincias modifiquen su calendario para que los comicios no coincidan con la elección de Presidente, y la propuesta que debatirán los legisladores abre la puerta a esa posibilidad. Si esto se concreta, Gustavo Bordet será uno de los mandatarios peronistas que podrá desdoblar los comicios, mejorando sus posibilidades en un contexto donde el justicialismo carece de una referencia nacional, como sí la tiene Cambiemos.

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