Pese a que los precios de las naftas subieron 26% en los últimos cuatro meses, para la petrolera estatal YPF los valores de los combustibles líquidos (incluye al gasoil) "no están altos". Así lo consideró una importante fuente de la empresa, para la que el año pasado fue "muy bueno, mejor de lo previsto".

YPF presentó el viernes sus resultados de 2017, en el que tuvo ganancias por $ 12.672 millones y comenzó a revertir las pérdidas exhibidas en 2016 ($ 28.379 millones), que según explicaron fueron originadas por la "desvalorización de activos", un movimiento contable que hubo que realizar por la baja en los precios internacionales.

Parte del incipiente entusiasmo mostrado en los pisos altos de la torre que la petrolera tiene en Puerto Madero es por la firme decisión del Gobierno de hacer converger los precios locales con los internacionales y desregular paulatinamente al sector. Allí, creen que los precios locales no son caros, teniendo en cuenta que están en el mismo nivel que en Chile y Brasil, sobre la paridad de importación (entre u$s 1,25 y u$s 1,30, según el tipo de cambio). Y en línea con su nueva política comercial, prefirieron abstenerse sobre cómo impactará en los surtidores el nuevo impuesto a las emisiones de dióxido de carbono, que entró en vigencia el 1 de marzo.

Dentro de la utilidad neta que registró YPF está devengado el cobro del subsidio por el Plan Gas, que finalizó el 31 de diciembre de 2017 pero que el Estado Nacional adeuda a toda la industria hidrocarburífera. Las obligaciones contraídas con YPF por el Estado (su principal accionista) son de u$s 780 millones, pero "por ahora no preocupa" en el manejo de la caja.

Los ingresos de la empresa que conduce Miguel Gutiérrez llegaron en 2017 hasta los $ 252.813 millones y crecieron un 20,3% interanual, unos puntos menos que la inflación. Hubo un aumento en el volumen de naftas vendidas (6,8%), por el boom de demanda de combustibles premium (superior al 20%, pero aún con una participación menor en el mercado). "La economía ayudó", analizaron.

Aunque la producción bajó un 3,9% (7% en petróleo y 1% en gas, fundamentalmente por los resultados de los campos convencionales que no opera la empresa estatal), la proyección optimista es que con la recomposición de los precios y la rentabilidad, "puede pensarse en que va a haber más actividad". En el último trimestre de 2017 se moderó la retracción productiva, "en especial por los planes implementados en la Cuenca del Golfo San Jorge".

"La producción se vio afectada por el declino natural de sus yacimientos maduros, por favores climáticos, bloqueos a las operaciones y conflictos con algunas de las comunidades mapuches", informaron en YPF. En ese sentido, lamentaron que "todos los años" hay temas con los gremios y con las comunidades originarias que elevan los costos de la empresa.

Fuente: El Cronista

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