Este fin de semana, cuando cambie el mes, volverán a aumentar los precios de los combustibles. Según se estima, podría rondar el 3,5%. El nuevo incremento significaría más de $1 por litro y obedece al reajuste trimestral que hace el gobierno nacional, del impuesto sobre los Combustibles Líquidos.

Desde el primer día del mes próximo, el Impuesto a los Combustibles Líquidos y el del CO2 incrementarán su valor a raíz de la actualización trimestral. Los valores en el surtidor deberán trepar 3,5% promedio, según la información publicada por AFIP.

Debido a la reforma tributaria aprobada por el Congreso de la Nación a fines de 2017, los impuestos a los combustibles volverán a subir en junio. De acuerdo a la nueva normativa, los gravámenes se actualizan cada tres meses de acuerdo a la evolución de la inflación.

Cristian Bergmann, consultor de empresas y miembro de Bergmann & Asociados, explicó al respecto que como consecuencia de ello, en el caso de las naftas, el componente impositivo aumentará $1,63, representando en el surtidor un 3,9 por ciento para la Súper y 3,4 en la Premium, mientras que en el caso del gasoil, los impuestos aumentan $1,35, representando un aumento en surtidor del 3,4 por ciento en el Gasoil Grado 2, y 2,9 en el Grado 3.

Sin embargo, aclararon que esta modificación puede variar si tal como sucedió en marzo, el Gobierno decida desdoblarlo para evitar que el incremento impacte tan abruptamente en el índice del costo de vida.

Respecto al impacto que tendrá el ajuste impositivo en los surtidores, el presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines de Córdoba (Fecac), Gabriel Bornoroni, anunció que en junio “aumentaría el 11,8 por ciento, pero de los impuestos”, en declaraciones al diario La Voz de Córdoba. De esta forma, el incremento en el valor del diésel sería de 0,725 pesos. La nafta súper subiría 1,095, según la estimación de Feecac.

Vale recordar además que a principios de mes por efecto del dólar y el petróleo Brent, las petroleras dispusieron una suba del 4.3 % promedio en toda la línea de combustibles, siendo esta la cuarta vez que escalan en el año.

Según confiaron desde una de las principales compañías del mercado, por el momento no hay indicios de movimientos en el surtidor por dólar o petróleo, ya que la moneda estadounidense se mantiene al mismo valor desde el 1 de mayo, lo mismo que el crudo. No obstante advierten que de acuerdo a estos parámetros, todavía hay un retraso del 12 %.

De todos modos, en el sector calculan subas debido a que algunas petroleras importan naftas para confeccionar productos puntuales. “El peso es marginal, pero igual carga más las tintas sobre los precios. Estimamos que sólo por esta tasa el diesel premium podría subir unos $0,15 por litro”, detallan.

Asimismo, hay quienes estiman que este porcentaje de retraso, podría ser mayor por efectos de la devaluación y dicha cifra esperan poder recuperar hasta las elecciones.

El aumento es constante, al igual que la caída del consumo. Mes a mes los precios de los combustibles suben por el impacto del dólar, el precio internacional del petróleo y los movimientos de impuestos, como el que se cobra a los Combustibles Líquidos, que el Gobierno dividió en dos en marzo para atemperar el alza de naftas y gasoil.

El efecto en los bolsillos es evidente: entre enero de 2018 y abril de este año, el precio del litro promedio de nafta súper saltó un 85%. 'Y está atrasado, tiene que seguir subiendo', destacaron, siempre en charlas off the record, empresas del sector.

El mercado de los combustibles está liberado desde octubre de 2017 y los aumentos se estiman, básicamente, teniendo en cuenta el precio de petróleo Brent y el dólar (también el valor de los biocombustibles). Desde la desregulación del mercado de hidrocarburos, el combustible aumentó 125%, con el consecuente impacto en las estructuras de costos del transporte y el agravamiento de la ecuación económico-financiera de las empresas.

Sólo en el primer cuatrimestre de 2019, el rubro combustible acumula 12,8% de incremento y por ese motivo, la federación del transporte automotor de cargas (FADEEAC) propuso un proyecto de retenciones escalonadas para el mercado de hidrocarburos como herramienta para estabilizar los precios de los combustibles en el mercado interno.

En los últimos 12 meses, el costo del transporte de cargas aumentó un 68%, impactando en forma directa en la inflación.

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