El mundo es el mundo que hacemos. La vida es la vida que hacemos. Nuestro cuerpo, en definitiva, es el que estamos en condiciones de lograr. Cuidarlo es una consigna cotidiana que demanda atención, control, planificación. Nadie ni nada podrá hacer lo que nosotros no podamos. El destino de nuestra integralidad está en nuestras manos, porque no somos otra cosa que el amor que ponemos sobre nosotras mismas.

Como profesional vinculada a las ciencias médicas estoy convencida que los importantes cambios que se han dado en las últimas décadas en materia de la salud y la estética –anverso y reverso de la misma moneda, como siempre digo- fueron posible gracias a la necesaria evolución de dos variables que se dieron no casualmente en forma sincrónica y simultánea: cultura y tecnología.

Sin opinar de materias como la sociología o la antropología que no me son propias, y mucho menos aspirando a arriesgar conclusiones que serían aventuradas y pretensiosas, me permito decir que todo indicaría que los cambios en la sociedad moderna han sido influenciados por la irrefrenable carrera que tomó la tecnología abordando y resolviendo problemas en la medicina y la estética, y, al mismo tiempo, la apertura general de la sociedad brindó un fuerte impulso al espíritu emprendedor de las personas e instituciones que se sintieron atraídas a la investigación y desarrollo para dar cuenta de problemas que irrumpieron con la vida moderna.

Yendo directamente al grano, lo que quiero decir es que debemos a esta interrelación la posibilidad de hablar e intervenir sobre aspectos que antes eran considerados tabú a procesos sociales y tecnológicos complejos, y que redundaron en una vida más abierta, menos prejuiciosa y natural y que nos permitió a las mujeres vivir más libres e independientes de barreras y ataduras culturales.

Dicho esto, habrá que notar que en materia de estética intima (todavía tenemos alguna dificultad con el lenguaje y la taxonomía) se vive hoy con una naturalidad que para muchos hubiese sido utópica apenas unos años antes.

Servicio

Nosotras, en el Centro de Kinesiología y Estética (CKEA) sentimos que hemos hecho un humilde aporte a este proceso en Paraná y la región ya que siempre pugnamos en los dos sentidos: a) quisimos que se desalmidone el lenguaje y la moral sobre la sexualidad femenina; y b) apostamos fuertemente a la tecnología como variable sensible para brindar seguridad y eficiencia a nuestras pacientes en función de su salud.

En este sentido, recordamos que en CKEA proponemos un servicio complementario compuesto por la Depilación Láser Crystal 3D en cavado completo más Radiofrecuencia en la zona íntima.

El Láser Crystal 3D es la alternativa más eficiente en depilación láser para clínicas de vanguardia y se trata de una alternativa tecnológica que ofrece las tres ondas más eficientes del mercado en un sólo cabezal con resultados asombrosos: es seguro, eficaz y cómodo. Cuenta con bioseguridad y en su objetivo de lograr una depilación definitiva no expone a la o el paciente a una exposición cruzada entre zonas consideradas clínicamente limpias y sucias.

Por otra parte, la radiofrecuencia vulvo-vaginal es una técnica no invasiva estética y de medicina anti-aging que produce un rejuvenecimiento de toda la zona, mejorando la estética en apenas unos minutos.

Tips

Si bien es cierto que desde CKEA te podemos brindar soluciones a tus problemas, nada es más importante que tu propio cuidado e intervención sobre tus partes intimas.

La limpieza y el control de tus genitales son clave para tu salud y para el estado general de bienestar que te merecés. En este sentido, queremos brindarte algunos consejos para tu parte íntima:

- Lavar la vulva con agua sin necesidad de jabones especiales. Ella tiene su propio sistema de limpieza gracias a su flujo vaginal. La limpieza de la vulva es recomendable una o dos veces al día. No es necesario lavarla cuando vayas al baño porque el lavado excesivo remueve los aceites naturales.

- Limpiar siempre hacia atrás, nunca al revés, así evitamos arrastrar bacterias de la zona anal al canal vaginal.

- Usar ropa interior siempre de algodón para uso diario.

- Las otras telas no permiten la respiración, por lo tanto transpira y aumenta la humedad, lo que ayuda a la regeneración de hongos.

- No usar protectores diarios o toallitas íntimas, la vulva tiene que estar libre.

- Usar lubricantes o cremas que ayuden a mejorar la piel y la elasticidad de la zona vaginal

- Identificar los cambios en color, texturas y olor de flujo que nos van a permitir identificar alguna infección. Al entrar en la menopausia o después de los 25 años es recomendable realizar un tratamiento para mejorar la lubricación, mantener la producción de colágeno y así evitar el envejecimiento de nuestra vulva.

- Así como cuidamos nuestra piel del rostro o cuerpo tenemos que prestar atención a esa zona tan especial para nosotras.

En el cuidado de tu higiene y salud tu participación con seriedad y criterio es lo más importante. Afortunadamente, todos hemos evolucionado y gran parte de las mujeres estamos a la altura de estos tiempos.

Sin embargo pueden aparecer dudas o complejos, que nosotras desde CKEA estamos dispuestas a abordar contigo con el profesionalismo y privacidad necesaria. No dudes en contactarte con nosotras, y entre los beneficios de la tecnología, el rigor científico de nuestro personal y tu propia convicción podemos cubrir tus expectativas. Te esperamos.

Para más información podes escribir al WhatsApp 3434462213 o en nuestras redes: instagram: @ckea_oficial

Facebook: CKEA

Dirección: Casa central: Vélez Sarsfield 721. Sucursal: Mitre 171, los dos en el Parque Urquiza de la ciudad de Paraná.

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