Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Argentina, aseguró que "la diferencia entre un ecólogo y un ecologista es la misma diferencia que hay entre un enólogo y un borracho". Lo hizo ante la Legislatura tucumana, en el marco de la Asamblea del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología de la Nación -Cofecyt-.

La cita del ministro, presidente de ese cuerpo consultivo federal, llegó a colación de un reclamo sostenido por parte de las autoridades de planificación científica de las provincias, con representación en el Consejo.

Más que un reclamo, se trató de una suerte de autocrítica, de una señal de alarma y de un llamado al trabajo conjunto. "Tenemos que librar una batalla contra los fundamentalismos", fue una de las frases que se escuchó en reiteradas ocasiones.

Según manifestaron varios de los miembros presentes, esos "fundamentalismos" están encarnados principalmente por agrupaciones ambientalistas que en reiteradas ocasiones ponen trabas a sectores productivos, principalmente la minería y la agricultura -sobre todo por la resistencia al uso de agroquímicos-, con lo que favorecerían un atraso social y económico en comunidades puntuales.

"Estoy seguro de que ha muerto mucha más gente en accidentes de tránsito o electrocutada que por el uso de agroquímicos en los cultivos. Sin embargo, ninguna de estas organizaciones ha salido a manifestarse en contra del automóvil o de la energía eléctrica", agregó el ministro.

En ese sentido, completó: "Pienso que se debe principalmente a que el beneficio de andar en auto o de encender la luz de la casa es mucho más cercano y palpable que el beneficio que trae, por ejemplo, un emprendimiento minero. Pero también hay que ser realistas: sucede que muchas veces los beneficios de un emprendimiento minero, que promete construir escuelas y hospitales y emplear mano de obra local, no se concretan. Entonces la sociedad no ve que haya beneficios", según publicó La Gaceta de Tucumán.

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